J’aime… (ces choses qui sont indecibles)

La lluvia en la cara

Nadar al estilo perruno (reconozco que los cursos de verano de la infancia han dejado escasa huella en mi… ni siquiera aprendí a tirarme de cabeza)

Las galletas y los cereales con leche muy fría (y en invierno el chocolate caliente con churros!)

Las uñas pintadas

El batido de plátano con canela

El helado en invierno (y en verano)

Tronarme los dedos cuando estoy sola (incluido el del dedo gordo del pie)


Ver una película y descubrir de repente la expresión de mi cara reflejada en la pantalla del ordenador (o mirar a los espectadores como hacía Audrey Tautou en Amélie)


Encontrar esa canción que no sabía que estaba buscando


Mirarte sin que sepas que te estoy mirando

Inventarme las historias de vida de las personas que me encuentro por la calle

Leer hasta tarde

Escribir

El sonido de los zapatos de claquet

El sonido de las patas de los caballos en las películas

Las casualidades

Querer traducir las miradas de mi perro

Leer poesía en voz alta (sola)

Cuando la comida está recién servida (justo ese instante antes de empezar a comer)

Tropezar palabras con alguien a quien no conozco físicamente (e ir enredándonos en la distancia)

Encontrarme dinero en los bolsillos, en los bolsos, y en los millones de escondites que tengo repartidos por la habitación

Observar el lenguaje corporal de las personas mientras hablan por teléfono

Soñar contigo (y ser capaz de recordarte, o de inventarte)


Los días de películas con mi madre y mi hermano (y si son acompañados por roscas y Munchitos mucho mejor)

Pensar en la cama (por la mañana) y quedarme todo el tiempo que quiera entre las sábanas

Encontrar algo de cuando era pequeña (que ya no recordaba)

Haber pasado casi toda una vida contigo (y contigo… y contigo)

Conocerte AHORA, a los 23, y querer pasar casi toda una vida contigo (y contigo… y contigo)

Inventar sonrisas

El olor a comida que entra por el balcón de tu piso

El té frappé (sobre todo si es el té de “el jardín de la abuela” de esa cafetería que tanto me gusta)

El chocolate en cualquiera de sus modalidades

Que me invites a quedarme

Los aromas que empujan a embarcarme en recuerdos


Escuchar que alguien se ríe de lejos (un vecino, mi compañera de piso en su cuarto, mi madre en otra habitación, …) y empezar a reírme yo también

Dormir más de ocho horas SEGUIDAS

Las comilonas que le siguen a una noche de fiesta

Una playa vacía

Un concierto improvisado


LAS GOLOSINAS de “Casa Ricardo” (y los frutos secos, y las papas, y los chocolates…)

Las fotografías que hablan (y los diálogos que dejan)

Aguantar.te las miradas (aunque a veces crea que no pueda)

Inventarme palabras, recetas, países, nombres, números, direcciones y acertar una vez de cada treinta

El “cachito” y el “mantecado” de nuestra pastelería favorita (ya lo echo de menos)

Sonreír por la calle y en mi casa, en la ducha, en la cama, en la azotea, en la solana… 

Acostarme encima del césped

Coincidir en una clase contigo

Abrir la nevera y encontrar justo lo que estaba buscando

La música de mi mp3 (¿Les he contado alguna vez que ha sido atropellado y ha sobrevivido?)

SER ESTUDIANTE y tener menos de 25 años

Que vibre el teléfono  y sea alguien importante

La sonrisa y el temblor del cuerpo que queda antes (y justo después) de leer la respuesta de algo que estabas esperando (y volver a leerlo, y volver a temblar de puro vicio y espasmos)


Saberte en estas letras

(sentirme dentro de ellas)

Saber que existes

Conspirar con el tiempo para memorizar cada una de las huellas que me dejas (y que te dejo)


La vocecita infantil que sale cuando el cuerpo toma aire y grita vida por los poros

No poner fecha de caducidad

Viajar alrededor de tu cuello (y del mundo)

Conquistar fronteras

Los detalles

Las personas que ponen caras cuando leen 

 Las estrellas

Engancharme a los recuerdos

Extender el brazo o la pierna y rozar el agua de un mar, de un río, de un océano o de un lago cualquiera en el que no haya estado antes (sí, en un pobre intento de dejar huella, o de dejar que deje huella en mi)

Sobornar al tiempo y pedirle un 5% de descuento (y salir siempre perdiendo)


TU SONRISA

La luna reflejada en el mar 

Jugar al escondite (y tu risa nerviosa cuando me descubres detrás de un mueble, debajo de la cama o en la bañera)


Mi ingenuidad (aunque a veces quiera romperla)

Las películas poco conocidas (y los libros, y la música y… )

Las personas a las que se les achinan los ojos cuando sonríen 

Hacer el “cristo” en el mar (o en la piscina) y dejarme llevar a otro planeta

Comer a deshoras

Encontrarme contigo


Recibir una carta o un paquete sorpresa

OBSERVAR

Inventar dos mil millones de formas diferentes de volar

Que recuerdes algo que he dicho y que yo ya no recuerdo (que te fijes en los cambios)

Creerme capaz (aunque duela cuando soy incapaz)

Tus visitas sorpresa

Devorarte en sueños

Y… y… y… aprender a quedarme en cada verso (aunque a veces crea que no pueda, aunque no sea del todo cierto)

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3 Respuestas a “J’aime… (ces choses qui sont indecibles)

  1. Anónimo

    Fantástico!

  2. Hay muchas más… pero tengo muy mala memoria 😛

  3. Lucas

    los colores, tus palabras, el caos y la felicidad en todos tus versos me evocan esa parte mi juventud de la que aveces me olvido. parece que vives en un mundo magico, o al menos asi lo dibujas. que bueno (:

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