Archivo de la categoría: Silencio

Decir adiós suena a canción triste

Se terminan los segundos, las etapas. Caen las hojas desprendidas de los días, caen enteras las palabras que me atrapan. Voy cediendo a los instantes, provocando a los minutos, consolando a la distancia. Sólo queda la presencia, el desconsuelo, la alarma de saber que es demasiado tarde para recuperar un día -un año- y que el miercoles se transformó en jueves sin preguntar, y que el 1 de julio de 2010 se transformó en 1 de julio de 2011 sin piedad. 

¿Quién acciona la palanca de la vida?

(porque duele tanto alejarse)

Han sido días de conversaciones al cuadrado, de cambios de perspectivas y de temblores en las manos, pero es bonito ser testigo de ese cambio, ¿no? Ahora queda recomenzar con el sabor de diferentes despedidas: una que significa que no te voy a ver nunca más, dos que implican un quizás, y una última que señala cuatro meses de separación corporal. Y hoy me niego rotundamente a quedarme suscrita para siempre en el nunca o el quizás

 

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Atropellamiento de letras

Soy experta en crucigramas nunca escritos, en salvarme en las distancias, en mantenerme alerta y fría, fiel accionista en el negocio de las palabras. A veces soy el error tipo II de la población, aceptada siendo falsa, y otras veces, el error tipo I, rechazada siendo verdadera -que mierda- ¿Por qué no se ponen de acuerdo los asesinos de almas? Nunca he aprendido a no estar sola -y no quiero aprenderlo ahora-. Me apasiona la soledad acompañada por mi sombra, la que elijo cada día, la que no me asfixia a deshoras. Tengo un corazón carbonizado, no domesticado y una lengua rota. Las piernas recorren mi cuerpo, los dedos rozan las llagas, cicatrices de otro tiempo, heridas camufladas. Distorsiono realidades, no distingo entre el oro, el diamante, el papel de aluminio y las medallas. Resulta que soy capaz de sacudirme emociones e inventarme vidas pasadas, pero ahora estoy aquí, ocupando el espacio que consumo, derritiendo el tiempo con saliva, sudor, e historias mal contadas. Un bostezo se clava en los labios y los ojos se declaran en huelga ante la próxima caída de lágrimas. No he venido a quedarme, pero al final -no sé cómo-, siempre… me enredo aquí.

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Hoy es un día de esos en los que solo quieres meterte en la cama y alejarte del resto

Me niego a alimentar el vicio de la queja gratuita en los labios, el negro en los ojos, el carbón en las manos.

Me niego a venderme en estancos baratos, a ofrecerme por horas, a huir de tus brazos.

Me niego a saberme insegura, a inventarme patrañas, a descubrirme fumando.

Me niego a creer en la suerte, a encerrarme en la cama, a hacerme daño.

Me niego a inyectarme veneno, a subirme a las nubes, a aniquilar mis estados.

No, no voy a paralizar las cuentas bancarias de acciones y emociones diarias en la transacción de la vida y del puente aéreo que supone estar vivo, a la espera, y consciente del cambio. No, no voy a quejarme más porque ME NIEGO a tentarme y a vencerme entre aplausos.

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Recortes

Que no lo olvido, que no te olvido, que ya han pasado 6 meses desde que te dije adiós cuando tu cuerpo ya no estaba vivo, que las letras y el olvido dan dos pasos hacia atrás y se lanzan al vacío, que comparto soledades, vicios, roturas abstractas de almas y cartas que nunca has escrito. Los instantes me han robado el exterminio del sentido, el alcohol mata a destiempo y el tabaco, ese traidor enemigo, dicta caducidad y sentencia de muerte, por si acaso, a la vida se le ocurra alargar nuestra existencia más allá de los 60 años, sean o no fugitivos. Es divertido sentirse joven, saberse joven, ser joven,… lo que mata, lo que me mata no es envejecer, es perder el privilegio de sentirlo todo mío, el mundo, el universo, de quererlo compartido y dividido. Es saber que debo elegir un camino y no quiero, que debo encontrar un sentido y no puedo ¿Una profesión? ¿Una casa? ¿Una pareja? ¿Hijos? ¿Tardes de sábado en la playa y domingos en la cama? ¿Cine los viernes? ¿Coche? (… ¿carnet?) … Digamos que entiendo que ya está todo hecho y que ahora solamente queda esperar a encontrarse muerto un día casual. Sí, exagero, hoy no toca suicidarse pero que cerca estamos todos de hacerlo -y sin saberlo- Acaso… ¿no es una forma de suicidio deleitarse entre lo negro? ¿rodearse de fantasmas? ¿obstinarse en recordar solo el peso del tiempo? Me hace gracia, tal vez esté viviendo la crisis de los 30, los 40 y los 50 a los 23 años, supongo que moriré joven, no encuentro otra explicación para tanta bobería en vena. Lo curioso de toda esta historia, es que antes de que tú te murieras, era incapaz de hablar de la muerte, o pensarla siquiera, y ahora… recuerdo tu rostro, tu cuerpo cuando ya no era tuyo, el maquillaje que inventaron para hacernos creer que aún seguías dentro, las flores, las lágrimas, la hipocresía del tanatorio y los rituales que solo sirven para alargar el dolor y ampliar distancias entre tú y yo ¿Sabes? nunca volveremos a encontrarnos, pero aquí te espero – siempre – . Hoy no escribo de la muerte, ni de ti, ni de mi… no compadezco mi existencia, es solo que a veces nos cansamos de vivir… ¿no es cierto? Nada que no pueda solucionarse con una jarra de cerveza y unos ojos capaces de sentir(me)… Eaa… a vivir y a drogarse con la vida un rato, hasta que alguien nos mate o hasta que mueran los sueños que laten dentro de nuestros abrazos.

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No sé ser…

 

Necesito manuales de supervivencia, enseñanzas del budista, doctrinas, teorías, servilletas con una esquina escrita, reuniones de dioses y de putas no suicidas, alarmistas del consumo exacerbado del tiempo, reyes muertos, santos vivos, columnistas y cronistas del silencio.

 

Necesito aprender.me de memoria -y comprendiendo-

Destilar la esencia rota

Conspirar contra los miedos

Volverme fiel hacedora de momentos

Capaz, valiente. A mi modo, omnipresente

Asesina de la parte racional de mi cerebro

Y entenderme a todas horas

(porque no, … no me entiendo)


Traduzco un nuevo idioma que no existe, una lengua huérfana de padre -y de madre-. Las señales ya no indican. Las salidas son huidas del experto en alejarse.

 

……………………… Où se trouve l’équilibre?


No lo entiendo…

No sé SER …………………..  -persona, amante, amiga, …-.

Tan solo conozco un camino… (hacia la puerta que grita en verde la palabra EXIT, la fuga perfecta para las almas perdidas).

Que alguien me explique:

¿Cómo se hace para vivir viviendo en esta vida?

 

(porque yo ya no entiendo las reglas del juego)


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Magua

Me encuentro a 10 centímetros de mi sombra observándome en un espejo sin cabeza, en una visión oscura del recuerdo. Silencio a estas ansias que devoran mi cerebro, a la suma del cansancio que aniquila mis pisadas, al veneno que me muerde mientras duermo. Insisto en creer que existo porque me piensas, o tal vez, me pienses porque existo (Id: si tú ya no existes, ¿yo ya no existo?). No entiendo ¿Cuál es el valor de un cuerpo frente al valor del alma? Carezco de devoción, lo siento, soy humana. Idiota. Simple. Inacabada. Transmito nostalgia e incertidumbre mientras hablo. Vomito tantas palabras fumigadas con vacíos que tiemblo. Los oídos sangran y los labios lloran. Me muero de miedo… sí, de algo hay que morirse, pero… que feo. Átame a cada una de tus letras porque hoy no quiero caer en antiguas costumbres, escapar o salir corriendo. El suspiro que grita en mis entrañas desgarra los tejidos de mi cuerpo, ¿no lo oyes? Quemaría todas las imágenes en las que apareces sufriendo… ¿por qué tengo que recordar lo que no quiero? Bah… pura lástima, a la mierda la auto compasión, solo digo que algunas veces me jode toda esta vaina de ser humana… eso, y que en cinco minutos más, estaré haciéndole un corte de mangas al recuerdo y sonriendo con los dientes, los labios, las piernas y, si es posible, el cielo (aunque tú no estés allí).

Solo eso.

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Lugares comunes

…Joder… y así (casi) empieza:

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