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Decir adiós suena a canción triste

Se terminan los segundos, las etapas. Caen las hojas desprendidas de los días, caen enteras las palabras que me atrapan. Voy cediendo a los instantes, provocando a los minutos, consolando a la distancia. Sólo queda la presencia, el desconsuelo, la alarma de saber que es demasiado tarde para recuperar un día -un año- y que el miercoles se transformó en jueves sin preguntar, y que el 1 de julio de 2010 se transformó en 1 de julio de 2011 sin piedad. 

¿Quién acciona la palanca de la vida?

(porque duele tanto alejarse)

Han sido días de conversaciones al cuadrado, de cambios de perspectivas y de temblores en las manos, pero es bonito ser testigo de ese cambio, ¿no? Ahora queda recomenzar con el sabor de diferentes despedidas: una que significa que no te voy a ver nunca más, dos que implican un quizás, y una última que señala cuatro meses de separación corporal. Y hoy me niego rotundamente a quedarme suscrita para siempre en el nunca o el quizás

 

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No atravieses nunca la línea divisoria

(Teide)

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Recortes

Que no lo olvido, que no te olvido, que ya han pasado 6 meses desde que te dije adiós cuando tu cuerpo ya no estaba vivo, que las letras y el olvido dan dos pasos hacia atrás y se lanzan al vacío, que comparto soledades, vicios, roturas abstractas de almas y cartas que nunca has escrito. Los instantes me han robado el exterminio del sentido, el alcohol mata a destiempo y el tabaco, ese traidor enemigo, dicta caducidad y sentencia de muerte, por si acaso, a la vida se le ocurra alargar nuestra existencia más allá de los 60 años, sean o no fugitivos. Es divertido sentirse joven, saberse joven, ser joven,… lo que mata, lo que me mata no es envejecer, es perder el privilegio de sentirlo todo mío, el mundo, el universo, de quererlo compartido y dividido. Es saber que debo elegir un camino y no quiero, que debo encontrar un sentido y no puedo ¿Una profesión? ¿Una casa? ¿Una pareja? ¿Hijos? ¿Tardes de sábado en la playa y domingos en la cama? ¿Cine los viernes? ¿Coche? (… ¿carnet?) … Digamos que entiendo que ya está todo hecho y que ahora solamente queda esperar a encontrarse muerto un día casual. Sí, exagero, hoy no toca suicidarse pero que cerca estamos todos de hacerlo -y sin saberlo- Acaso… ¿no es una forma de suicidio deleitarse entre lo negro? ¿rodearse de fantasmas? ¿obstinarse en recordar solo el peso del tiempo? Me hace gracia, tal vez esté viviendo la crisis de los 30, los 40 y los 50 a los 23 años, supongo que moriré joven, no encuentro otra explicación para tanta bobería en vena. Lo curioso de toda esta historia, es que antes de que tú te murieras, era incapaz de hablar de la muerte, o pensarla siquiera, y ahora… recuerdo tu rostro, tu cuerpo cuando ya no era tuyo, el maquillaje que inventaron para hacernos creer que aún seguías dentro, las flores, las lágrimas, la hipocresía del tanatorio y los rituales que solo sirven para alargar el dolor y ampliar distancias entre tú y yo ¿Sabes? nunca volveremos a encontrarnos, pero aquí te espero – siempre – . Hoy no escribo de la muerte, ni de ti, ni de mi… no compadezco mi existencia, es solo que a veces nos cansamos de vivir… ¿no es cierto? Nada que no pueda solucionarse con una jarra de cerveza y unos ojos capaces de sentir(me)… Eaa… a vivir y a drogarse con la vida un rato, hasta que alguien nos mate o hasta que mueran los sueños que laten dentro de nuestros abrazos.

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El día de autocompasión termina aquí.

Salvajes masacrando las estancias ultrajadas por el tiempo, corruptos que atraviesan el pecho de quien no quiere quedarse abierto, parias que insisten en introducirse dentro del recuerdo, exiliados que huyen lejos de los cuerpos.


Cambio


A veces soy capaz de alejarme de puntillas y desaparecer sin que nadie se percate del estado del cerebro, otras, escribo ignorando a los sentidos, omitiendo el latido que se pudre cada día UNO del mes siguiente al incendio del silencio, cuando un cuerpo dejó atrás al resto de cuerpos. Pero, qué le vamos a hacer, si… como dicen todos los presentes, la vida es así… una colección de mierda que a veces se viste de seda y se perfuma con Dior o Dolce & Gabbana insistiendo en parecer más humana de lo que realmente es, pero… volvamos a repetirlo y gritemos que: “la vida es así”… que absurdo cliché, que estupidez tan vana, que deshonesto.


Cambio y corto


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¿Y qué hago yo ahora?

... ¿SALTAR AL RÍO?

… ¿partirme los huesos?

… ¿clavarme los labios?

… ¿perderme en la niebla?

… ¿venderme a plazos?

… ¿romperme costillas?

… ¿secuestrar abrazos?

… ¿qué?! …

¿qué cojones hago?


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… 2 meses

Beautifully Imperfect

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Retransmitiendo desde el colchón…

Soñar.te ha sido la forma más irreal de tenerte de vuelta


(y ya ves, aquí me tengo hoy, subida a una cadena de asfalto dentro de una habitación, sobre una cama de arena y un sueño que explica que los vivos aún pueden estar entre los muertos y también, viceversa)

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