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Pasaba por aquí…

Polvo en el cuerpo y en los ojos, apenas puedo mirar, a falta de folios… piernas escritas y manos rayadas con tinta de no borrar -aunque sea mentira y blablabla- un chico que pide dinero y va conmigo al super a comprar un bocata y seis lonchas de jamón y queso –el tercero en menos de un mes-, gente que no tiene para vivir, y yo de festival en el sur con Vetusta Morla y chachachá… he vuelto pronto, el viento con arena ha entrado demasiado dentro de mis huesos, banderas blancas y gente corriendo por no cantar… ¿por qué nadie aguanta la inmensidad? pensaba, creía, intuía que no iba a volver a aparecer por aquí escribiendo hasta dentro de mil años, o más, pero las redes tropiezan de nuevo conmigo y no puedo parar de gritar: SER VALIENTE NO ES SOLO CUESTIÓN DE SUERTE!!! y esa otra que tanto me gusta… sí, sí, sí… maldita dulzura -la nuestra- HABLEMOS DE POLVO Y HERIDA… y lo escribo en mayúscula porque lo quiero destacar. He vuelto a devorar, las comidas que le siguen al alcohol son las más sabrosas y desgarradoras de todas, ¿he visto a mi prima? sí, he visto a gente del colegio, he visto, he visto, he visto tanto… que ahora solo quiero cerrar los ojos repletos de polvo, y dormir -y soñar- que es posible vivir, una vez más. 

Y tan feliz. Y tan fugaz. 

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Practicando(me)

Pretendientes colgando de las orejas de ningún quién, uñas pintadas de turquesa, tres cervezas, dos cenas, sonrisas explorando antiguas huellas, un anillo, el skype, las ventajas de creerse joven, el no apostar en las quinielas, el escribirse mensajes ahora que sé que (casi) no me recuerdas, la ambición de descatalogar recuerdos, la añoranza de descubrirlos de nuevo, el chocolate, las galletas,… y decir sí, cuando quería decir no, y NO terminar nunca una frase de forma correcta.  

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¡Cumple años feliz! ¡Cumple años feliz! te desean tus amigos del…

Si tuviera que escoger un instante más de calma me  encerraría en un paréntesis del tiempo, en un segundo entre los labios, en la comisura del recuerdo. Si escogiese un solo cuerpo, un solo abrazo, un solo beso, me perdería entre las líneas de un diario, en el temblor de cada uno de mis huesos. Si supiese cómo enfrentarme a la emoción camuflada entre los versos, a los huecos que margino, a las pantallas que no observo. Si entendiese qué suplico, cómo engaño, a quién le miento. Si escribiese con el ritmo, si recogiese cada letra y forrase los espejos con veneno para no acercarme nunca y mantenerme siempre lejos. Si supiera cómo hacerlo, dejaría de escribirlo, cesaría en el intento.

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Domingo y Barbadillo

La vida es esto, sangre latiendo por las venas, un cuerpo que tiembla y un despertador resucitando la realidad. El equilibrio es la meta, el objetivo es estar vivo y las consecuencias son pasajeras,… ¡empecemos a soñar! Escribir es una forma de entretener a la soledad. Respirar es inevitable. Morirse es de verdad. No busco todas las respuestas, solamente quiero saber si esto que practicamos a diario es importante para evitar la invisibilidad. Seamos, pues, un ejemplo de humanidad y vivamos de una vez… ¡matemos la pasividad!

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Carnavaleando

Me interno cada vez más profundamente en el sonido de mi voz, en el hueco que dejan mis dos labios, mi cuello o mi pecho mirando siempre a ese opaco interior. Me duele saberme cerca y lejos del sentido, de perderme entre la gente, de matarme o suicidarme en el espanto del enjambre que compone mi respiración atada a otra respiración. Voy a ser sincera, he llegado disfrazada a mi casa con un hambre psicológico en mi cabeza, he fumado el último cigarro de la noche y me he puesto a jugar con gustavito mientras comía. Ahora es cuando ha llegado el momento de volar, los colores me atrapan, las vueltas y las inercias se descojonan de mi cuerpo, y poco a poco voy recordando si tengo -o no- testigos de una noche hiperactiva. Maldito -bendito- alcohol.

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Estado en sangre

Mientras me encargo de asesinar al último cigarro que intenta acabar con mis pulmones, hago balance del tiempo respirado en esta tierra, contigo, conmigo. El cuerpo que habito grita clemencia, se muerde las uñas y omite del calendario los días que le han hecho morir de rabia, de aburrimiento o de pecado. Puede ser que nos matemos a diario. Hoy he pensado que la muerte debe ser dulce, y que tal vez por eso, no debamos tenerle tanto miedo. Ha sido una gran noche, sí señor… y no porque hablara por fin de él, de ellos -de aquellos de los que nunca hablo- , y no, porque abriera una grieta entre mi miedo y mi espanto y fuera capaz de demostrar que por dentro lato… no… Será que he estado repartida con casi todas mis personas favoritas de esta isla, que hemos brillado y aguantado, comido y bebido demasiado, fumado, y sobre todo, hablado. Será que al final, mientras me despedía de este lado del universo, he decidido que ya no me hace tanto daño, que estar aquí cuando ellas están es necesario, que hay vida más allá de este escenario. Será el taxista y sus lágrimas que me han recordado el sabor del pálpito de la vida entre los labios, será, será que cuando alguien me pregunta si he vivido no puedo evitar reírme y decirle que es lo que intentamos practicar casi a diario, … aunque huya y me esconda, aunque sienta y a veces piense que no lo hago. No soy lo que creo que soy, porque ni siquiera sé quién escribe absurdos al llegar a casa tras una noche de alcohol en vena y tabaco. Tal vez sea el espejismo de algo que dejé abandonado en otra vida, en otro estado. En fin, qué más da lo que crea -lo que creas- si nos inventamos cada día una historia diferente a este extremo del espectáculo de caricias atadas a las manos y mentiras cosidas a los labios.

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Bienvenidos al primer día

Recién llegada de la mezcla exorbitante de alcohol y tabaco gratis, de narices de payaso -he vuelto a perder la mía-, de playa, de cervezas, de encuentros -y desencuentros-, de fotografías y de vida. Me había prometido algo que he conseguido cumplir, y aún así, me han traído a casa unos desconocidos -un valenciano y un catalán- en su furgoneta, sabiendo que uno de ellos quería algo con… en fin… SEÑORES, aprended y decid conmigo (que raro suena el peninsular para una chica canaria): no se dice “te daría un beso ahora mismo”, se da o no se da, pero no se dice, al menos, no a mi (es sencillo, soy experta en salir corriendo). Bah… no atisbo a comprender lo que escribo, tan solo sé que sobrevivo a pesar del vacío y que existo aunque duela, que los párpados mueren suicidados y las manos se niegan a describir este instante pletórico de humanidad. Me despido diciendo que sí, que estoy contenta, que he llegado a la churrería pero no he comido churros sino un sandwich mixto acompañado de la última cerveza que tenía -mierda, acabo de recordar que la he dejado en el baño llena de colillas-, que he fumado demasiado y se ha hecho de día tremendamente rápido mientras un chiquillo me miraba de arriba a abajo y me decía: tú no puedes tener complejos; y me regalaba su corbata, atándomela al cuello, y me miraba cuando yo no lo hacía, porque mis ojos, nada peculiares, -ya es otro tipo que ve algo en mis ojos que no hay, o algo en mi que no existe- miraban al cielo, a esas nubes recién salidas… mmm… ¿cómo pudo adivinar lo que estaba pensando? Hablar, hablar y hablar, creo que es lo único que aguanto para toda la vida, que tipa tan complicada, joder… no me fío del ser humano (y de mi tampoco) y sé lo que hay entre líneas y a dónde van las palabras repletas de alcohol. No sé, tal vez debería aprender a quedarme en casa de noche porque creo que ya no va conmigo ese juego que me invento de “hoy somos amigos, y mañana, si eso, no me acuerdo”. Pero bueno… ¿de verdad he pasado por la “rave”? jajaja… siempre hay una primera vez -y una última- ¿Y qué hice con el móvil? ¿le mandé un mensaje al otro “señorito” al que nunca encontré? ¡mierda! creo que sí, y no recuerdo del todo qué decía… ¿y qué les conté a las mellizas? … seré idiota! ¿y tengo fotos? ¿y testigos? Que bien sienta “defraudar” a las amigas con expectativas del tipo “chico busca chica” y si “chica encuentra chico”, “chica acaba liada con chico”, … ¿para qué? me he hartado de ser humana -sí, sí, no es nada nuevo- y aún así, he tenido una de las mejores conversaciones de la noche acompañada con un principio de resaca. Lo bueno, que llegué a casa justo para ver un minuto del concierto de año nuevo, joder, cada año llego más tarde. Y ahora, cierro el portátil -y las sábanas- y mando el resto a la mierda, que ya va siendo hora.

Buenas noches (¡buenos días!)

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