Archivo mensual: junio 2011

A título informativo

El aire sigue saliendo de igual forma de mis pulmones aunque cueste respirar un poco más. Estamos a mediados de junio y regresé del viaje a tierras isleñas el lunes por la mañana con palabras escasas, con trabajos para la facultad y con un examen que suspendí casi antes de empezar. Prácticamente todos los que me rodean ya son licenciados -dicen que también yo lo seré en julio, no se sabe-. De momento, me he montado una vida paralela por si suspendo y tengo que esperar a diciembre para recomenzar. No sé. La sorpresa sería aprobar ¿Que más? Estoy intentando empaquetar la vida que he dejado en este cuarto durante cuatro años, pero no se me da nada bien esto de resumir pasados en presentes y tirar el resto al contenedor de reciclaje. Lo primero que he borrado han sido las frases de la pared. Ahora ya no reconozco este lugar y no sé en dónde estaré en los próximos meses. En principio, vuelvo a casa después de cinco años. No está mal. Eso sí, esta tarde quiero ir a la manifestación y gritar con la ciudadanía que ya está bien, que basta ya. 

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La vida… mi pequegno paraiso

Escribo desde el centro de Estocolmo con el corazon temblando entre las manos y el cansancio acumulado de una tarde de bicicletas y puestas de sol interminables. Aqui Lorenzo no termina nunca de alejarse y es imposible concentrarse en un ordenador donde pasan y traspasan personas continuamente detrás tuya. Estoy en la ultima parada del viaje y he intentado escribir este mensaje 3 o 4 veces pero este bicho no me deja. Me rindo. Es cierto, el ordenador grita clemencia y mi cuerpo exige el pleno dominio de la paciencia a cada instante. Ahora lo único importante es que el viaje es la excusa y la vida es la clave. 

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Con todo lo que me gusta viajar, y lo poco que me gustan los aviones

Esta noche de madrugada estaré cogiendo dos guaguas para llegar al aeropuerto del sur. El avión con destino a Dinamarca permitirá a mis piernas recorrer distancias nuevas y alejadas antes de la una del medio día. Llegaré a Suecia en un par de días, estaré con mi hermano y la novia, e iré a Estocolmo para volver, vía Madrid, a Canarias. Tal vez, cuando regrese con mi compañera de piso, España sea otro país y necesitemos visado de entrada. Quién sabe a dónde nos llevará la “Spanish Revolution”. 

(Lejos, muy lejos… casi tanto como la distancia entre los lunares de mi cuerpo o tus huellas en mi espalda).

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