Archivo mensual: marzo 2011

Comunicación incomunicada

A sabiendas del misterio que dibujan mis dos labios, de las letras que se cuelan por mis dientes, del sabor que exhalan mis palabras, del terror que oprime paladares, de la lengua que se erige tierna y grave, de la voz que manipula soledades. A sabiendas del poder de los gestos cuando hablan -porque siempre, siempre emiten señales-, de las frases tatuadas con las manos, del calor que encienden las sonrisas, del deseo de encerrarme y encerrarte. A sabiendas de leerme entre fisuras, de poetizarme y volverme enteramente pura. A sabiendas de eximirme del pecado,… vuelvo a dejarme “emparrafada” en una comunicación bilateral de juegos capaces de generar sentencias de vida aislada y pálpitos al instante.

Deja un comentario

Archivado bajo Desvaríos, Exámenes, Vida

Gracias

 

Soplando las velas

 

Muérdeme los sueños, elévame al cuadrado e intenta seducirme con tus versos. La vida tiene ese no sé qué que te deja plantado en una esquina observando escaparates de otras vidas y otros credos. A veces, soy extranjera entre mi cuerpo, y mis ojos no adivinan a leerse dentro de ellos. Otras, caigo de rodillas, y me introduzco hasta el último poro de mis miedos. Mi nombre me detiene frente al tiempo, respondo con la vida, con el gesto, con indicaciones sociales que atribuyen etiquetas a todos nuestros movimientos. Ayer caducó otro año para el que, suponemos, fue mi nacimiento. Vuelvo a los números pares, a envejecer solamente a través del cuerpo, porque cumplir años no significa estar dispuesto a perderse la juventud que aún no ha muerto. Es cierto, no aprenderé a ser adulta, no quiero. Apagar las velas, pedir deseos, abrir regalos… nunca me ha gustado ese juego, pero al borde del abismo, cuando restan pocos meses para romper con la construcción de una vida plantada en una maceta con olor a quinquenio, las acciones se transforman, y los significados huyen a otros huecos. Ayer soplé las velas, pedí deseos, abrí regalos, bebí historias y fui el centro de algo que nunca me ha gustado ser, la atención focalizada en un único rostro, en mis manos, en el silencio. De anoche me quedo con todos y cada unos de los seres dispuestos para hacerme sonreír, con la comida, con la tarta, con la despedida de la vesícula de Fran y la gelatina de fresa con pasas, con el reencuentro con Áfri y con Máximo, con las cervezas tiradas y el vino en los labios de Omar, con la mirada perdida de algún borracho, con las fiestas paralelas para no mezclar, con la discoteca en la cocina y mi compañera de piso bailando y llamándose, a sí misma, antisocial, con la carne asada en el patio, con las sobras, con los besos que no quise dar, con los chistes, con las fotos, con las luces apagadas, con los regalos fabricados con las manos y los sueños, con la traba de María, con la chapa de 24 con los signos de exclamación cambiados, con la ensalada de pasta y lechuga, con la despedida más larga de la historia, con los ojos que se fueron, con los que se quedaron, con todos los que vinieron y los que faltaban, con la limpieza extra rápida de Fran y la cara de expectación de Moi, con las cervezas en las manos y los dos últimos cigarros, con la calle repleta de voces y los bares gritando canciones, con el “cumpleaños feliz” que cantó alguna voz etílica, con la hora que me arrancaron del calendario por el cambio, con la construcción de recuerdos compartidos, con la vida en general, con ellos en particular y con estos últimos cinco años.

A todos, gracias.

Deja un comentario

Archivado bajo Cumpleaños, Personal, ser humano, Sintiendo, Vida

¡Cumple años feliz! ¡Cumple años feliz! te desean tus amigos del…

Si tuviera que escoger un instante más de calma me  encerraría en un paréntesis del tiempo, en un segundo entre los labios, en la comisura del recuerdo. Si escogiese un solo cuerpo, un solo abrazo, un solo beso, me perdería entre las líneas de un diario, en el temblor de cada uno de mis huesos. Si supiese cómo enfrentarme a la emoción camuflada entre los versos, a los huecos que margino, a las pantallas que no observo. Si entendiese qué suplico, cómo engaño, a quién le miento. Si escribiese con el ritmo, si recogiese cada letra y forrase los espejos con veneno para no acercarme nunca y mantenerme siempre lejos. Si supiera cómo hacerlo, dejaría de escribirlo, cesaría en el intento.

Deja un comentario

Archivado bajo Alcohol en vena, Desvaríos, Humo, Personal

24

… Soy feliz. Sonrío. Sigo aquí.

Deja un comentario

Archivado bajo Cumpleaños, Personal, Presente, Realidad, Vida

Domingo y Barbadillo

La vida es esto, sangre latiendo por las venas, un cuerpo que tiembla y un despertador resucitando la realidad. El equilibrio es la meta, el objetivo es estar vivo y las consecuencias son pasajeras,… ¡empecemos a soñar! Escribir es una forma de entretener a la soledad. Respirar es inevitable. Morirse es de verdad. No busco todas las respuestas, solamente quiero saber si esto que practicamos a diario es importante para evitar la invisibilidad. Seamos, pues, un ejemplo de humanidad y vivamos de una vez… ¡matemos la pasividad!

2 comentarios

Archivado bajo Alcohol en vena, Humo, Personal

Día del padre y de San José

 

¿Ya llamaste para felicitar a tu pa… – silencio – ? ………………….. Lo siento Lu.

(mi compañera de piso recordándome que hoy era el día del padre)

 

Deja un comentario

Archivado bajo Personal

Atropellamiento de letras

Soy experta en crucigramas nunca escritos, en salvarme en las distancias, en mantenerme alerta y fría, fiel accionista en el negocio de las palabras. A veces soy el error tipo II de la población, aceptada siendo falsa, y otras veces, el error tipo I, rechazada siendo verdadera -que mierda- ¿Por qué no se ponen de acuerdo los asesinos de almas? Nunca he aprendido a no estar sola -y no quiero aprenderlo ahora-. Me apasiona la soledad acompañada por mi sombra, la que elijo cada día, la que no me asfixia a deshoras. Tengo un corazón carbonizado, no domesticado y una lengua rota. Las piernas recorren mi cuerpo, los dedos rozan las llagas, cicatrices de otro tiempo, heridas camufladas. Distorsiono realidades, no distingo entre el oro, el diamante, el papel de aluminio y las medallas. Resulta que soy capaz de sacudirme emociones e inventarme vidas pasadas, pero ahora estoy aquí, ocupando el espacio que consumo, derritiendo el tiempo con saliva, sudor, e historias mal contadas. Un bostezo se clava en los labios y los ojos se declaran en huelga ante la próxima caída de lágrimas. No he venido a quedarme, pero al final -no sé cómo-, siempre… me enredo aquí.

3 comentarios

Archivado bajo ser humano, Silencio, Sintiendo, Vida