Archivo mensual: febrero 2011

Desordenada

Se abre el telón. La mano me tiembla. Tengo un nestea de desayuno apoyado en la mesa. me duele el cuerpo -la vida y sus excesos, el tabaco, los mojitos y las sustancias verdes que se fuman van a hacerme ocupar mi sitio a este lado del infierno. escribo sin pensar. el alma huye. mis dedos huyen. mi cuerpo sale disparado hacia la puerta. tengo sed, pero esa sed que te desgarra por dentro y no se aleja. me quema el aire -y los pulmones- me han dicho que ahora tengo que salir a respirar fuera, a consumir para sobrevivir a base de pasta con tomate -y si me esfuerzo, de postre habrá chocolate y alguna que otra mierda-. soy un animal de recompensas. anoche el corazón se paró en mi cama durante un instante, creo que nuestra dimensión está sobrevalorada, debe existir algo más allá de esta materia, pero no lo encuentro. avísame si llegas a ella ¿dónde quedaron los versos? ¿dónde las letras? ¿su ritmo? ¿su esencia? me ha dado un escalofrío. Va a ser la una, el nestea se ha terminado, sigo queriendo beberme una piscina entera repleta de algo que no sea agua, quiero hielo y quiero irme a la playa. Dicen que estoy morena, es fácil quemarse en la azotea de esta casa, invitados quedan a mi piso para ver las estrellas. no cobro entrada pero nunca viene mal algo de comida -que alguien controle mi glotonería, nadie me cree pero tengo un problema alimenticio, a veces como demasiado (DEMASIADO) y nunca vomito-. Desde mi azotea se ve el mar, y si nos apuramos, vemos casi hasta mi casa en Gran Canaria. que va. se ven luces, tierra, espejismos de vidas pasadas. estamos a una distancia  que parece controlada. ¿qué estoy diciendo? que me pierdo, que no escribo, que me enredo. ¿yo… trabada? yo… silencio. Ego must die! El nadir, el cenit. El cosmos amarrado a las patas de una mesa. el pijama me tiembla. ¿tengo fotos? me invento cierta clase de problemas. Creo que debería volver a la cama. Alguien se ríe frente a un espejo. soy yo que quiero decirme algo pero no me atrevo ¿Desvarío? … es tarde para parecer loca, ha llegado la era del cuerdo. diálogos para el valiente que quiera atreverse a entender algo de todo esto. se cierra el telón y… bueno… ¿sabes? aún estamos aquí porque todavía no hemos muerto.  Sonrío, tropiezo y me siento. formamos parte de este puto universo de letras encajadas en mandíbulas ajenas e historias repletas de miedo. Buenos días, ausentes. Buenos días. Silencio.

Anuncios

3 comentarios

Archivado bajo Desvaríos, Personal

No atravieses nunca la línea divisoria

(Teide)

Deja un comentario

Archivado bajo Callando, Personal, ser humano, Vida

Hoy es un día de esos en los que solo quieres meterte en la cama y alejarte del resto

Me niego a alimentar el vicio de la queja gratuita en los labios, el negro en los ojos, el carbón en las manos.

Me niego a venderme en estancos baratos, a ofrecerme por horas, a huir de tus brazos.

Me niego a saberme insegura, a inventarme patrañas, a descubrirme fumando.

Me niego a creer en la suerte, a encerrarme en la cama, a hacerme daño.

Me niego a inyectarme veneno, a subirme a las nubes, a aniquilar mis estados.

No, no voy a paralizar las cuentas bancarias de acciones y emociones diarias en la transacción de la vida y del puente aéreo que supone estar vivo, a la espera, y consciente del cambio. No, no voy a quejarme más porque ME NIEGO a tentarme y a vencerme entre aplausos.

Deja un comentario

Archivado bajo Gritando, Personal, ser humano, Silencio, Sintiendo, Vacío, Vida

La interpretación de mis días

 

Sabores construidos a base de intentos y memoria

paladares que retuercen soledades

labios que muerden los suspiros

abrazos que borran el vacío

camas que añoran compañía

damas que creen en el olvido

huesos que se han roto

cuerpos que han quedado unidos

música para inventar recuerdos

sobornos para el fugitivo

ataques de pánico compartidos

y memorias congeladas en los ojos que se han ido


… Que arrancarme la careta y el corazón nunca ha sido fácil

que venderse en carne y especies es sencillo para el que no desea quedarse

que inventarse otro camino es posible y escasamente impactante

pero a veces, decir no, es lo mismo que decir sí

y entenderme es saber que hoy permanezco aquí, cuando aún podría alejarme


3 comentarios

Archivado bajo Personal, Sintiendo, Vida

Congelando los pasos

Buscando nieve en el Teide

Deja un comentario

Archivado bajo Personal

Y decidir…


Recorriendo mis calles

 

… hacia ADELANTE o hacia ATRÁS


8 comentarios

Archivado bajo El sin sentido, Personal, Sintiendo, Vacío, Vida

Fragmentos de “El Túnel” de Ernesto Sabato

[…] siempre he pensado que no hay memoria colectiva, lo que quizá sea una forma de defensa de la especie humana. La frase “todo tiempo pasado fue mejor” no indica que antes sucedieran menos cosas malas, sino que -felizmente- la gente las echa en el olvido.

Puedo hablar hasta el cansancio y a gritos delante de una asamblea de cien mil rusos: nadie me entendería. ¿Se dan cuenta de lo que quiero decir?

La experiencia me ha demostrado que lo que a mi me parece claro y evidente, casi nunca lo es para el resto de mis semejantes.

[…] detesto los grupos, las sectas, las cofradías, los gremios y en general esos conjuntos de bichos que se reúnen por razones de profesión, de gusto o de manía semejante. Esos conglomerados tienen una cantidad de atributos grotescos: la repetición del tipo, la jerga, la vanidad de creerse superiores al resto.

Es común que en las noches de insomnio sea teóricamente más decidido que durante el día, en los hechos.

Físicamente, no aparentaba mucho más de veintiséis años, pero existía en ella algo que sugería edad, algo típico de una persona que ha vivido mucho, no canas ni ninguno de esos indicios puramente materiales, sino algo indefinido y seguramente de orden espiritual; quizá la mirada, pero ¿hasta qué punto se puede decir que la mirada de un ser humano es algo físico?; quizá la manera de apretar la boca, pues, aunque la boca y los labios son elementos físicos, la manera de apretarlos y ciertas arrugas son también elementos espirituales.

[…] había leído que en un campo de concentración alguien pidió de comer y lo obligaron a comerse una rata viva. A veces creo que nada tiene sentido. En un planeta minúsculo, que corre hacia la nada desde millones de años, nacemos en medio de dolores, crecemos, luchamos, nos enfermamos, sufrimos, hacemos sufrir, gritamos, morimos, mueren y otros están naciendo para volver a empezar la comedia inútil. ¿Sería eso, verdaderamente? […] ¿Toda nuestra vida sería una serie de gritos anónimos en un desierto de astros indiferentes?

Yo me pregunto por qué la realidad ha de ser simple. Mi experiencia me ha enseñado que, por el contrario, casi nunca lo es y que cuando hay algo que parece extraordinariamente claro, una acción que al parecer obedece a una causa sencilla, casi siempre hay debajo móviles más complejos. Un ejemplo de todos los días: la gente que da limosnas; en general, se considera que es más generosa y mejor que la gente que no las da. Me permitiré tratar con el mayor desdén esta teoría simplista. Cualquiera sabe que no se resuelve el problema de un mendigo (de un mendigo auténtico) con un peso o un pedazo de pan: solamente se resuelve el problema psicológico del señor que compra así, por casi nada, su tranquilidad espiritual y su título de generoso. Júzguese hasta qué punto esa gente es mezquina cuando no se decide a gastar más de un peso por día para asegurar su tranquilidad espiritual y la idea reconfortante y vanidosa de su bondad.

Es curioso, pero vivir consiste en construir futuros recuerdos; ahora mismo, aquí frente al mar, sé que estoy preparando recuerdos minuciosos, que alguna vez me traerán la melancolía y la desesperanza.

El suicidio seduce por su facilidad de aniquilación: en un segundo, todo este absurdo universo se derrumba como un gigantesco simulacro, como si la solidez de sus rascacielos, de sus acorazados, de sus tanques, de sus prisiones no fuera más que una fantasmagoría, sin más solidez que los rascacielos, acorazados, tanques y prisiones de una pesadilla.

No tenemos derecho a pensar en nosotros solos. El mundo es muy complicado. […] la felicidad está rodeada de dolor.

Muchas veces me ha pasado eso: luchar insensatamente contra un obstáculo que me impide hacer algo que juzgo necesario o conveniente, aceptar con rabia la derrota y finalmente, un tiempo después, comprobar que el destino tenía razón.

Fue una espera interminable. No sé cuánto tiempo pasó en los relojes, de ese tiempo anónimo y universal de los relojes, que es ajeno a nuestros sentimientos, a nuestros destinos, a la formación o al derrumbe de un amor, a la espera de una muerte.

[…] en todo caso había un solo túnel, oscuro y solitario: el mío, el túnel en que había transcurrido mi infancia, mi juventud, toda mi vida.

28 comentarios

Archivado bajo Libros