Archivo mensual: enero 2011

3 años de blog

Y…

  ¿QUÉ HA CAMBIADO -Y NO- EN ESTE TIEMPO? 

– Sigo siendo feliz

– Estoy terminando la carrera -lo que no significa que vaya a ejercer de ella-

– Sigo con la incertidumbre sobre el futuro

– Mi padre ya no está

– Mis hermanos han cumplido varias metas

– Mi sobrino ya no tiene 4 sino 7 años

– Soy consciente de que aunque mi cuerpo diga que tengo 23, en mi cabeza sigo teniendo 19, 18 o 17

– Ahora me gusta el vino y todas esas cosas de adultos que había prometido que nunca me iban a gustar (por eso de no querer hacerme mayor ni de crecer demasiado)

– Cocino menos y como más

– He abandonado casi toda aspiración de ser escritora (profesionalmente)

– Sigo siendo igual de sincera pero me sigue pareciendo difícil dejar que alguien entre en mi cuerpo o en el interior de mi mente

– Me sigue encantando el chocolate

-He aprendido francés -a medias-

-Viví con una francesa durante un año

-He aprendido a leer libros durante las clases de la facultad que eran  obligatorias y aburridas

-Sigo creyendo en las casualidades

-Te he conocido a ti -y a otros tantos-

– He seguido ocultando algunas partes de mi que nunca llegaré a mostrar

– Tengo más penfriends de los que hubiera imaginado hace unos años

-Sigo sin saber dónde estoy, pero sabiendo que estoy aquí por algo

-Sigo viviendo en esta isla sabiendo que este puede ser el último año

-He viajado fuera de mi mente -por fin- porque hace más de dos o tres años que decidí volver a coger aviones (sí… ¿nunca lo he comentado? no me gustan los aviones, de hecho, anoche descubrí que Leonor Watling y yo usamos el mismo truco para ir en avión: EMBORRACHARNOS)

-Ahora sé que solo me queda una isla para poder decir que he pisado las siete que forman el archipiélago canario

– Sigo adorando mi soledad

– Y aunque a veces dude, sigo pensando que está genial tenerles y tenerme por aquí, a este lado del misterio de las letras y la vida congelada en una pantalla de ordenador que ya empieza a ser una extensión más de mi materia… En fin, gracias a los ausentes, a los presentes, a los anónimos y los cortadores y copiadores profesionales de textos… Es y ha sido una bonita historia que ya cumple sus tres años

 

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(Increíble)

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Fragmentos de “La Peste” de Albert Camus

Camus y yo

 

***Gracias.

“Pregunta: ¿qué hacer para no perder el tiempo? Respuesta: sentirlo en toda su lentitud. Medios: pasarse los días en la antesala de un dentista en una silla inconfortable; vivir el domingo en el balcón, por la tarde; oír conferencias en una lengua que no se conoce; escoger los itinerarios del tren más largos y menos cómodos y viajar de pie, naturalmente; hacer la cola en las taquillas de los espectáculos, sin perder su puesto, etc., etc.”

Cuando estalla una guerra, las gentes se dicen: “Esto no puede durar, es demasiado estúpido”. Y sin duda una guerra es evidentemente demasiado estúpida, pero eso no impide que dure. La estupidez insiste siempre, uno se daría cuenta de ello si uno no pensara siempre en sí mismo. Nuestros conciudadanos, a este respecto, eran como todo el mundo; pensaban en ellos mismos; dicho de otro modo, eran humanidad: no creían en las plagas. La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar.

Las hipótesis, en la ciencia como en la vida, son siempre peligrosas.

Hombres que se creían frívolos en amor, se volvían constantes. Hijos que habían vivido junto a su madre sin mirarla apenas, ponían toda su inquietud y su nostalgia en algún trazo de su rostro que avivaba su recuerdo. Esta separación brutal, sin límites, sin futuro previsible, nos dejaba desconcertados, incapaces de reaccionar contra el recuerdo de esta presencia todavía tan próxima y ya tan lejana que ocupaba ahora nuestros días. [… ] era ciertamente un sentimiento de exilio aquel vacío que llevábamos dentro de nosotros, aquella emoción precisa; el deseo irrazonado de volver hacia atrás o, al contrario, de apresurar la marcha del tiempo, eran dos flechas abrasadoras en la memoria.

El resto de la historia, era muy simple. Es lo mismo para todos: la gente se casa, se quiere todavía un poco de tiempo, trabaja. Trabaja tanto que se olvida de quererse. […] sucede a veces que se sufre durante mucho tiempo sin saberlo. […] Cuando nos queríamos, nos comprendíamos sin palabras. Pero no siempre se quiere uno. En un momento dado yo hubiera debido encontrar las palabras que la hubieran hecho detenerse, pero no pude.

En general, hasta las cuatro de la mañana no se hace nada y se duerme aunque la noche haya sido una noche de traición. Sí, se duerme a esa hora y esto tranquiliza, puesto que el gran deseo de un corazón inquieto es el de poseer interminablemente al ser que se ama o hundir a este ser, cuando llega el momento de la ausencia, en un sueño sin orillas que sólo pueda terminar el día del encuentro.

… la primera mitad de la vida de un hombre era una ascensión y la otra mitad un descenso: que en el descenso los días del hombre ya no le pertenecían, porque le podían ser arrebatados en cualquier momento, que por lo tanto no podía hacer nada con ellos y que lo mejor era, justamente, no hacer nada. […] seguramente Dios no existía porque, si existiese, los curas no serían necesarios.

Cuando me metí en este oficio lo hice un poco abstractamente, en cierto modo, porque lo necesitaba, porque era una situación como otra cualquiera, una de esas que los jóvenes eligen. […] Y después he tenido que ver lo que es morir. ¿Sabe usted que hay gentes que se niegan a morir? ¿Ha oído usted gritar: “¡Jamás!” a una mujer en el momento de morir? Yo sí. Y me di cuenta en seguida de que no podría acostumbrarme a ello.

¿No es cierto, puesto que el orden del mundo está regido por la muerte, que acaso es mejor para Dios que no crea uno en él y que luche con todas sus fuerzas contra la muerte, sin levantar los ojos al cielo donde Él está callado?

El mal que existe en el mundo proviene casi siempre de la ignorancia, y la buena voluntad sin clarividencia puede ocasionar tantos desastres como la maldad. Los hombres son más bien buenos que malos […] El vicio más desesperado es el vicio de la ignorancia que cree saberlo todo.

Todo el mundo es así. Es necesario solamente darles la ocasión […] Ésa es mi misión en la vida: dar ocasiones.

Bien sé que el hombre es capaz de acciones grandes, pero si no es capaz de un gran sentimiento no me interesa.

[…] Es incapaz de sufrir o de ser feliz largo tiempo. Por lo tanto, no es capaz de nada que valga la pena.

[…] – ¿usted es capaz de morir por amor? – No sé, pero me parece que no, por el momento. – Ya lo ve. Y es usted capaz de morir por una idea, esto está claro. Bueno: estoy harto de la gente que muere por una idea. Yo no creo en el heroísmo, sé que eso es fácil, y he llegado a convencerme de que en el fondo es criminal. Lo que me interesa es que uno viva y muera por lo que ama.

la sociedad de los vivos temía constantemente dejar paso a la sociedad de los muertos. Ésta era una evidencia. Claro que siempre podía uno esforzarse en no verla. Podía uno taparse los ojos y negarla, pero la evidencia tiene una fuerza terrible que acaba siempre por arrastrarlo todo.

el hábito de la desesperación es peor que la desesperación misma.

todo aquel tiempo fue como un largo sueño. La ciudad estaba llena de dormidos despiertos que no se escapaban realmente a su suerte sino a esas pocas veces en que, por la noche, su herida, en apariencia cerrada, se abría bruscamente. Y despertados por ella con un sobresalto, tanteaban con una especie de distracición sus labios irritados, volviendo a encontrar en un relámpago su sufrimiento, súbitamente rejuvenecido y, con él, el rostro acongojado de su amor.

puede uno tener vergüenza de ser el único en ser feliz.

Nada en el mundo merece que se aparte uno de los que ama. Y sin embargo, yo también me aparto sin saber por qué.

son detalles de los que no se habla. El sueño de los hombres es más sagrado que la vida para los apestados. No se debe impedir que duerman las buenas gentes. Sería de mal gusto: el buen gusto consiste en no insistir, todo el mundo lo sabe. Pero yo no he vuelto a dormir bien desde entonces. El mal gusto se me ha quedado en la boca y no he dejado de insistir, es decir, de pensar en ello.

a fuerza de esperar se acaba por no esperar nada.

Hace ocho años que no puedo decir que murió; solamente se borró un poco más que de costumbre, y cuando me volví a mirarla ya no estaba allí.

Todo lo que el hombre puede ganar al juego de la peste y de la vida es el conocimiento y el recuerdo.

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Para noches como esta

- Leche caliente con miel 
- Cerebro desconectado 
- Una cama 
- Cuatro mantas, un jersey, dos calentadores
- Horas sueltas 
- Querer tapones (hace demasiado viento y me da miedo
  que la casa se rompa) 
- Decirte hola 
- No cagarla antes de tiempo 
- Dejar de comer tantas mierdas 
- Terminar las cosas 
- No salir corriendo 
- No encerrarme 
- Ser valiente 
- Comer chocolate 
- Saltar al ruedo 

… Y todo lo que estaría haciendo ahora mismo si no fuera por el trabajo que tengo que entregar mañana.

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Soy la loca que escribe sin saber qué es lo que dice

Soy el eco hirviente de tu sexto sentido en versión ampliada que alcanza una escasa comprensión. Soy la sombra presente en el álbum familiar que nunca tuviste guardado bajo la almohada de tu habitación. Soy la escalera que tiembla hacia arriba en un destino al que nunca subiste, a una altura a la que nunca alcanzaste. Soy el miedo que habita en tus pulmones, la corriente de aire que limpia el vacío, la muerte anunciada del que aún cree que sigue vivo. Soy los pasos que chocan contra las aceras que inundan de historias las callejuelas circundantes de tu imaginación…

Y ahora… déjame que lo comprenda, que me comprenda… que soy y ser es lo mismo, que ser y soy también, pero que ser siendo dentro de un soy cuesta la vida, y soy dentro de un ser, también. Entonces… ¿soy? ¿qué soy? ¿qué eres? ¿qué somos? ¿somos? … Oh… me rindo…

¿Por qué costará tanto dejarse llevar?

Pero… si nos dejamos llevar… ¿no estamos, acaso, dejando de ser nosotros para pasar a ser otros?

TIME OUT

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|SER|

 

... en algún parque de Oviedo, Agosto 2010...

 

Ser sonido y trazos de líneas negras en la pared. Ser siendo un sentimiento, letras grabadas en los dedos, sangre olvidada en algún hueco, corazones de tiza dibujados por un necio, y una única emoción. Ser fuego en las entrañas, aire, huesos, palabras escritas en el espejo, navajas clavadas en algún pecho y un tal vez guardado en la memoria. Ser el punto y seguido de esta historia, la continuación del verso, la inundación salvaje de recuerdos y la ilusión óptica de algún loco que aún anda suelto por mi cuerpo. Ser el espacio reservado para otros ojos, el quiero y el puedo, simulacros para creyentes en la existencia del momento perfecto. Serlo todo cuando hemos de serlo, y ser nada cuando hayamos muerto. Ser, simplemente eso… Seres capaces de soñar dormidos -y despiertos-.


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Sobre el cielo

Y detrás de mi cabeza, el Teide

… Son las tardes como ayer las que voy a echar de menos cuando ya no quede nadie aquí -en esta isla-, ni tan siquiera mi cuerpo…

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Archivado bajo Nostalgia, Personal, Sintiendo, Sonriendo, Vida