Archivo mensual: diciembre 2010

No sé ser…

 

Necesito manuales de supervivencia, enseñanzas del budista, doctrinas, teorías, servilletas con una esquina escrita, reuniones de dioses y de putas no suicidas, alarmistas del consumo exacerbado del tiempo, reyes muertos, santos vivos, columnistas y cronistas del silencio.

 

Necesito aprender.me de memoria -y comprendiendo-

Destilar la esencia rota

Conspirar contra los miedos

Volverme fiel hacedora de momentos

Capaz, valiente. A mi modo, omnipresente

Asesina de la parte racional de mi cerebro

Y entenderme a todas horas

(porque no, … no me entiendo)


Traduzco un nuevo idioma que no existe, una lengua huérfana de padre -y de madre-. Las señales ya no indican. Las salidas son huidas del experto en alejarse.

 

……………………… Où se trouve l’équilibre?


No lo entiendo…

No sé SER …………………..  -persona, amante, amiga, …-.

Tan solo conozco un camino… (hacia la puerta que grita en verde la palabra EXIT, la fuga perfecta para las almas perdidas).

Que alguien me explique:

¿Cómo se hace para vivir viviendo en esta vida?

 

(porque yo ya no entiendo las reglas del juego)


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¿Alguien me entiende?

Era ayer y tenía los sentidos divididos en millones, escuchaba por mi derecha, veía por mi izquierda, leía colores en el cielo y probaba sabores nuevos con la punta de los dedos -y de la lengua-. Creo que nunca me había visto arrastrada a una desconexión tal de mi cuerpo, a una brutal desinhibición completa que conlleva a una pérdida absoluta en el control de las consecuencias. Sigo soplada, lo sé. El latido me recuerda mi existencia, pero duele cuando aprieta. ¿Se puede uno morir de risa? ¿y de ausencia? Anoche descubrí el estado perfecto para congelar mi materia, y decir adiós mientras pueda. Dejarse llevar nunca ha valido tanto la pena. No. Hoy continúa la nube de esencias, y descubrir aquello que nadie te cuenta. Voy dando pequeños pasos de mi cuerpo a tu cuerpo, apuntándome tus letras y encerrándome dentro de una nevera, sabiendo que cuando necesite respirar, alguien me abrirá la puerta. Creo que me he vuelto medio loca, esperpéntica de veras, disminuida de la psique por constancia en la incoherencia. Soy mi propia droga. Mata ratas a cámara lenta. Prohibición de la emoción -aunque a veces no lo tenga tan en cuenta-. Esclava y libre. Nunca eterna ¿Para qué perder el tiempo conmigo? Soy un veneno que potencia la carencia, una mezcla, un intento muerto de latencia. Saltan chispas -puedo verlas-. Es mi mente que sonríe y practica la raíz cuadrada de mis letras -menos intensas (siempre) de lo que aparentan-. Caigo en mi propia trampa. Muerdo el anzuelo por la yugular y cuento 5 antes de salir corriendo sin que nadie me vea. ¿Y ese ruido? -nadie escucha lo que realmente piensa-. Necesito aire y esta tarde voy a llevármelo todo aquí conmigo, sí, un kit completo de supervivencia, de respiración asistida y sangre inyectada directamente en las venas. La poesía sigue viva, señores, tan solo hay que darle al botón y abrirse en canal aunque nos duela.

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… Estados internos

Es navidad y no, no me apetece escribir. Creo que las musas se dieron de baja el día en que pisé las tierras movedizas de mi imaginación, y llegué a un puerto de letras colgadas y ahorcadas repletas de indignación y de plagios. No sé, será que me rindo ante los hechos, que verme observada por otros me abruma, que soy inconstante o que me muero de miedo,… poco importa. Soy feliz, es algo que grito mirando a las nubes, no miento. He crecido y han crecido conmigo. Ya ves, soy la gota de lluvia que cae en tu hombro, un espacio para respirar – contigo -. He atravesado galaxias para llegar hasta mi, y ahora, calentita y sin prisa, no pretendo alejarme – ni ofenderte -. Me siento como esa niña que le ha robado caramelos a su hermano y que no sabe cómo mirarle a la cara, mentirle y defender su ansia. Solo que, en esta historia, el hermano soy yo. Tal vez por eso, no me sienta cómoda retransmitiendo estados internos públicamente, sí… puede ser que vaya de puntillas almacenando palabras sabiendo casi con absoluta certeza, que pocos podrán llegar a comprenderme. Es lo que me gusta de escribir, que cada uno saque las conclusiones que pueda, yo las voy limando poco a poco para no dejarme desaparecer dentro de este intento de blog. Si pueden, aprovechen las horas comunes y las treguas de los 24, los 31 y los 6 de cada año – con familia o sin ella-. Ayer escuché en algún lugar a alguien que decía que hay muchos tipos de familia,… escojan, pues, la que puedan y dejense llevar. No son fechas para estar solo, así nos lo ha enseñado y dictado la sociedad, sí… algo que no entiende la soledad aprendida del exiliado, pero esto vamos a dejarlo para otro día. Aliméntense, disfruten del gozo y el placer de estar vivos y brinden por no haber intentado matarse un año más. Entiéndame cuando les digo que nunca me ha gustado escribir acerca de la navidad, sale mi lado más extraño. En fin… dudo que nadie pueda plagiar un texto tan absurdo y personal como este, puede que, a partir de ahora, me dedique a explotar las venas más estrafalarias que hay en mi cabeza… pero… acaso… ¿no es lo que estaba haciendo ya? Pues… hala! eso… lo que se dice por estas fechas… ¡Feliz mierda! o… mmm… esto… perdón:  ¡Feliz navidad! Aquí, para algunos, lo único importante es aparentar tener algo de humanidad… y yo me pregunto… si ya somos humanos, ¿por qué cojones hay quienes creen que solo tenemos que demostrarlo por estas fechas? ¿por qué hay tanto misántropo disfrazado de filántropo durante menos de 15 días? ¿Querer ser buena persona es algo que viene con fecha de caducidad? ¿Made in China?… Que poco me gusta la hipocresía. Será que cada vez que alguien me desea feliz navidad, recuerdo que hubo alguna que podría haberse incluido en el libro de los peores recuerdos de mi vida, será, será… que en este instante solo guardo un deseo: de la frase de “Feliz Navidad”, me quedo con lo primero (para todo el año, para toda la vida)… y si tú ya eres feliz,  aquí te espero, aquí me planto -contigo-.

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Lo reconozco, me da miedo internet y no me había dado cuenta hasta ayer

… Creo que dentro de poco seguiré rellenando libretas y vaciando el contenido de este escenario.

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Me voy, no sé si conmigo o sin mi, pero me voy. Aún no he hecho la maleta, el cuarto está gritando “AMNISTÍA” y mi compañera de piso está preparando nuestra última comida del año. Paradojas. Cuentos que terminan. Finales que debo cerrar ya. No pienso hacer una “entrada” para recordar lo que ha sido este año, una línea del tiempo de deseos cumplidos, ni un brindis por los que se fueron o los que nos dejaron… No… me faltan palabras, ya ves, nunca me han gustado los resúmenes ni los argumentos asfixiados, prefiero la versión original y tal vez, por eso, me quedo con lo que tengo dentro sin exponerlo demasiado. La vida no es esperar a que termine el año para repasar el historial de sueños destruidos, ni tampoco empezar el año nuevo prometiéndose las mismas patrañas de siempre… no, me niego a seguir la misma línea de otros tantos.

Me voy, es cierto… últimas navidades a esta lado del archipiélago… esta noche duermo en casa, quien se quiera venir, que venga, aunque nunca me ha gustado dormir acompañada.

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Querido nadie

Desbórdame hasta naufragarte, dóname tus pasos y estréllate dentro de todas mis orillas -y mis fronteras-. Constrúyeme un fuerte en el pecho, y un castillo, pero… por favor, que esta vez no sea de arena. Descálzame y desabrígame el cuerpo, pero no me dejes demasiado tiempo a la intemperie mirando sola a las estrellas. Contrátame sin dudas, sin deudas. Desembálame y arráncame las capas -y el polvo- pero no desaparezcas al rozar la esencia. Constípate conmigo. Claudica, grita, salta. Muérdete los labios y desabróchate las falsas esperanzas. Espérame en cualquier rincón cuando den las doce y la luna caiga por entre mis curvas, rodeando mi espalda -y mis caderas-. Cómete las uvas conmigo, ding dang, llegó la navidad… ¿resuenan las campanas? Devórame en silencio y derrite los nervios que me aplacan. Ha llegado la hora de volar, querido nadie, ¿cómo quieres que te invente estas navidades?

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Ser un gigante a pequeña escala

... mis calles son así

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