Archivo mensual: agosto 2010

Cine alemán para mentes despiertas

Cielo sobre Berlín:

Poema escrito por Peter Handke para esta película:

Cuando el niño era niño andaba con los brazos colgando,
quería que el arroyo fuera un río,
que el río fuera un torrente y que este charco fuera el mar.
Cuando el niño era niño no sabía que era niño,
para él todo estaba animado
y todas las almas eran una.

Cuando el niño era niño no tenía opinión sobre nada,
no tenía ninguna costumbre,
se sentaba en cuclillas,
tenía un remolino en el cabello,
y no ponía caras cuando lo fotografiaban.

Cuando el niño era niño era el tiempo de preguntas como:
¿Por qué yo soy yo y por qué no tú?
¿Por qué estoy aquí y por qué no allí?
¿Cuando empezó el tiempo y dónde termina el espacio?
¿Acaso la vida bajo el sol no es sólo un sueño?
Lo que veo y oigo y huelo,
¿no es sólo la apariencia de un mundo ante el mundo?
¿Existe de verdad el mal y gente que realmente son malos?
¿Cómo puede ser que yo, el que soy,
no fuera antes de devenir,
y que un día yo, el que yo soy,
no sea más ese que soy?

Cuando el niño era niño le costaba tragar las espinacas,
los chícharos, el arroz con leche y la coliflor al vapor,
y ahora come todo, no sólo por necesidad.
Cuando el niño era niño alguna vez despertó en una cama extraña,
y ahora lo hace seguido.
Muchas personas le parecían bellas,
y ahora, sólo en ocasiones, con suerte.
Imaginaba claramente el paraíso,
y ahora, como mucho, lo adivina.
No podía pensar en  la nada,
y hoy se estremece ante ella.
Cuando el niño era niño jugaba entusiasmado,
y ahora se concentra como antes
sólo si se trata de su trabajo.

Cuando el niño era niño las manzanas y el pan
le bastaban de alimento,  y todavía es así.
Cuando el niño era niño las moras le caían en la mano,
como sólo caen las moras,  y asi es todavía;
las nueces frescas le ponían áspera la lengua,
y así es todavía;
encima de cada montaña tenía el anhelo de una montaña más alta,
y en cada ciudad el anhelo de una ciudad aun más grande…
y siempre es así todavía.
En la copa del árbol tiraba de las cerezas
con igual deleite lo hace hoy todavía;
se asustaba de los extraños como todavía se asusta;
esperaba las primeras nieves y todavía las espera.
Cuando el niño era niño
lanzó un palo como una lanza contra el árbol,
y hoy vibra así todavía.


Tan lejos, tan cerca (continuación de Cielo sobre Berlín):

Hay tanto por rescatar de estas películas, tantas palabras, tantas imágenes, por ejemplo, frases como: “la vida es una situación muy excepcional”, o “somos los creadores del tiempo, las víctimas y los asesinos”, pero vamos, estas frases son nimiedades comparadas con la cantidad de sentimientos mezclados y expuestos durante la proyección, aunque he de reconocer que para disfrutar de este tipo de cine, hay que tener tiempo y ganas, ya que son películas que exceden, entre las dos, las cuatro horas y a veces pueden resultar un poco lentas, sobre todo la primera, aún así, hay que verlas y vestirse con ellas, concentrarse y quedarse, permanecer y al final disfrutar de la sensación que dejan. Por cierto, para el que no lo sepa (yo no tenía ni idea hasta hace muy poquito), “City of angels” es el remake que se hizo de “Cielo sobre Berlín”. Ya sé que nunca hago comentarios de las películas que pongo por aquí, normalmente es por pereza y porque pienso que no es interesante para nadie, no sé, prefiero las cosas simples. Pero esta vez, era inevitable. Aún así, llevo demasiado tiempo pegada a esta silla y a este calor que aniquila cualquier intención de evocar palabras que rimen o sentimientos de ficción, por tanto, entre esfuerzo y esfuerzo, me esfumo y me callo. Resulta que a veces no sé cuando cerrar la boca, o atar las manos, pero eso sí, el calor pasará, el tiempo morirá, y los supervivientes deberán seguir andando hasta alargar el horizonte. Mientras tanto, y en mi ritmo cotidiano, voy a buscar otro vaso de limonada fresca a la cocina, quien quiera, que me siga. Quedan invitados.

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Poética

Dí la verdad.

Dí, al menos, tu verdad.

Y después

deja que cualquier cosa ocurra:

que te rompan la página querida,

que te tumben a pedradas la puerta,

que la gente

se amontone delante de tu cuerpo

como si fueras

un prodigio o un muerto.

Heberto Padilla

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Días de verano

UN CAMINO DE IDA

Y VUELTA

Círculos de ida vuelta que se van reconstruyendo continuamente al azar. Qué curiosa es la vida y los días de verano que consiguen dormir heridas, recordar pasados, o descubrir recuerdos que nunca antes habían sido revelados, como que mi madre tuvo un escarabajo azul marino (volkswagen) durante diez años, antes de que yo naciera (¡cómo me hubiera gustado conocerlo!) o que existe un colegio que lleva el nombre de mi bisabuela a la que no conocí (y cuyos apellidos he memorizado esta mista tarde), no sé, como saber que esa niña de la primera foto ya no existe o que esa veinteañera de la segunda foto dejará de existir también, tal vez por eso, porque el tiempo no para, hoy me quede a dormir aquí, entre palabras.

Cazuza- O tempo nao para

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Y desaparecer entre…

Una mañana de oviedo, un scrabble y todo el mundo durmiendo

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Sigo pensando que…

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La educación de las hadas

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Marta Gómez

Recordando que una vez, no hace tanto tiempo
(tal vez uno o dos años) la casualidad nos arrastró
a verla en directo... 

 

 

 

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