Archivo mensual: febrero 2008

Un lugar en el mundo

Un tranvía, un barco, un coche, mi casa.

Mi casa, un coche, un barco, un tranvía, “mi piso”.

Un viaje de ida y vuelta casi obligatorio y algunos dicen que mi vida ya no es la que dejo en mi casa, sino la que me espera en la puerta de “mi piso” y yo me niego a creerlo porque se, que eso, aún no puede ser cierto, que no, que aún no he encontrado ese lugar en el que plantarme y colgar carteles en las ventanas que digan que soy feliz, esos carteles con dibujos infantiles de otros tiempos, de otras manos, que no, que este no es mi lugar, que este piso no es el mío, que esta cama dormirá con otros cuerpos y esta almohada hablará por las noches con otras voces diferentes a la mía, a las nuestras.

¿Un lugar en el mundo? Avísame cuando lo encuentres e invítame a quedarme aunque ese no sea mi espacio. Quiero tener a alguien conocido cerca, no quiero perderme entre mi miedo y mis ganas de huír cuando me acerco demasiado. Quiero encontrarlo, ¿sabes?, ese lugar (y ya lo se, quizás tengo que dejar de empeñarme en construir castillos de arena cerca de la orilla, todo el mundo sabe que el mar se los llevará tarde o temprano lejos, muy lejos y ya no quedará nada de lo que un día fue, quizás solo haya que dejarse llevar).

Y eso quiero, dejarme llevar, cerrar los ojos, abrirlos y vivir.

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Caótico+Libre…

Experimentar no dormir durante toda la noche intentando alargar el tiempo para terminar de estudiar toda la teoría de un examen que, al final resultó ser caótico a medias… ¿para qué?… Hoy he intentando buscarte sin un motivo por las calles, pero ya lo se, con la cabeza agachada y los ojos incrustados en el suelo no se puede encontrar a nadie. Quizás me esconda de todas las caras que puedan ser familiares, de los rostros que me oprimen en presente, pero hoy no, hoy no tengo fuerzas para describir el estado de mis manos abrazadas a este minuto, intentando escribir algo que no carezca de sentido y evitando que se vuelva absurdo este blog, este cuerpo y la persona que lo habita.

Sí… ahora a dormir y a olvidarse de que existe otro mundo ahí fuera, solo mi cama y yo (y el sonido de fondo: la banda sonora de la vida)…

*Fin de exámenes*

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“Mi vecina martier”

Una noche de tantas en las que Internet absorbía cada segundo de mi tiempo y respiraba dentro de mí, encontré un vídeo en youtube de “mi vecina martier” y dediqué gran parte de la noche a descubrir como era la voz, la cara, la imagen y el sentimiento que desprendía (o no) esta joven, futura locutora de radio. He de reconocer que tiene una voz muy peculiar, perfecta para ser escuchada en silencio y capaz de rasgar los ojos y hacer daño arañando el eco del latido que aún es capaz de sentir el movimiento. Como a todos, aún le falta un poco de práctica, crecer y madurar algo más, pero tiene la voz idónea para alcanzar sus objetivos, aunque a veces, he de reconocer que algunos videos pueden ser realmente extravagantes.

¿Cómo la encontré? Buscando poemas en youtube… (algún día los pondré por aquí). En definitiva, lo que me gusta es darle vida a un poema y jugar con la idea de hacerlo propio un instante.

Para saber más acerca de ella: http://www.mivecinamartier.com/

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Piezas que sobran

Cansada. De ti. De tus sentimientos de superioridad. De tus inseguridades. De tus 2 caras y media. Hipócrita.

Cansada. Un día te miraré y ya no me importará que asesines mis palabras. Te tiraré a la basura porque ya no me interesas. No. Nada. Nada. Nada.

Como decía mi abuelo: “Vive y deja vivir”… (sería tan sencilla la vida)…

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Conversaciones con la vida

Párteme en dos, corta cada fibra de esta piel y cuélgame bombas en las orejas como pendientes, vacíame y relléname de aire, tanto que puedas convertirme en un globo y quedártelo como recuerdo de algo que podría haber sido y no fue. Quémame las pestañas, átame los dedos a las puertas que nunca me dejarás abiertas y golpea mi sombra con tus ausencias. Fúndete conmigo para absorberme y prueba a comerme y a devorarme las ansías de seguirte, de adorarte.

Quiéreme para odiarte, ódiame para quererte… Se mi fiel esclava, yo ya me he convertido a tu religión pero hoy, hoy concédeme una tregua que me cuesta respirar si no te tengo cerca y me asfixias si te acercas demasiado.

Hoy necesito que me mires sin hablarme y me cuentes al oído que todo saldrá hacia adelante porque me he cansado de recoger las heridas que se me caen al suelo y duele, duele agacharse y recordar como me escupes la verdad en la frente y me obligas a mirarme al espejo mientras yo me escondo entre tus párpados, intentando parecer ajena a tu existencia.

Entre tú y yo, hoy me has arrebatado el rotulador con el que dibujaba las sonrisas en mi cara

(y te odioVIDA“, te odio por eso).

* A veces me da la extraña sensación de que hablo sola (será porque lo hago) y este texto salió de una conversación entre varios de mis “yoes”… Probablemente me estará afectando esto de la psicología…

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Días en los que es mejor no levantarse

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Una mano que cuelga de un cuerpo aún demasiado joven para sentir las heridas de otros tiempos provocando agujeros en el pecho. Una mano que sostiene mi cabeza y mis miedos cuando el suelo tiembla en presente y el recuerdo llora en pasado. Hay días en los que es mejor no levantarse, días como hoy, que empiezan sin papel higiénico en el baño, con un examen con demasiadas preguntas y muy pocas respuestas y sin dinero en el bolsillo.

Hoy me descuelgo del mundo por un rato (y pienso: “ojala todos los problemas fueran como estos”)En fin, he dormido alrededor de dos horas y mis manos se han cansado de ser esclavas en esta lucha sin sentido, quizás la próxima vez traiga manos nuevas y objetivos más definidos.

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Casualidades, malditas casualidades…

Estoy sentada encima de los apuntes, no hay forma en la que pueda ponerme a estudiar y al menos hago algo entretenido con ellos.

Por cierto, ya tengo una razón más para necesitarte un poco menos. No quería tropezarme con tus ojos esta mañana, no quería desfigurar la visión que tengo y quedarme paralizada. Pero… ¡ay!… las malditas casualidades que rebientan contra la cara y me hacen querer refugiarme entre la oscuridad de mis sábanas una vez y otra… y otra vez más.

[Pero la vida, la vida suplica seguir viva y yo, yo me arrancaría el corazón en este instante para ponerlo en el cajón de las cosas que aún tienen sentido].

(Escrito ayer).

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