Como jugar a las cartas e ir perdiendo…
Como encontrarme conmigo en el espejo con los labios partidos y los ojos mirando hacia otra parte, como aquella vez que dije que no lo volvería a hacer y lo hice, como caer sin alas y derramarme por el suelo en sudor y sangre espesa y rota, como mentirme cuando sé que no soy capaz de hacerlo, como escribir para nadie o desangrarme aquí, hacia adentro, como encogerme y desinflarme, como aniquilarme atando venas alrededor de mi cuello, como perderme, como encontrarme… No sé… tal vez tengamos que conectarnos a la vida con zapatillas de goma para no electrocutarnos en el intento.
Pero, dime… ¿dónde está el paracaídas? … ¿y las instrucciones? ¿y no queda algo de chocolate para que duela un poco menos?
Si ya lo sé… aquí, el único problema, es que estamos viviendo.
2 comentarios
Sueños de juventud
Viernes por la tarde después de hacer un examen catastrófico y me encuentro con esta película y esta canción…
Viernes por la noche y me encuentro con “El sueño de Valentín”
(Así si merece la pena respirar, aunque sea de a poquito)
Como lágrimas rotas, secas, apuñaladas y llenas de indecisión…
Y decidir… ¿por qué costará tanto saber qué decir, qué hacer o a dónde ir… ?
Pienso luego práctico la esencia del raciocinio,
existo luego respiro y vivo,
camino luego insisto,
pero… esta respiración, el hecho de estar estar vivo y viviendo en gerundio, el hecho de caminar e insistir, no cuentan si a la hora de la verdad me acerco al abismo, extiendo la mano, rozo el peligro y me doy la vuelta huyendo de cualquier opción que pudiera arrastrarme hacia el caos que realmente no es ni existe… porque es así, seamos serios, tomemos las ideas principales e ignoremos el resto… ¿qué me impide llegar a… ? bueno… esto es otra historia y hoy no me apetece desnudarme demasiado ante los ojos curiosos de nadie… por respeto… me callo.
Atropellando al tiempo
Noviembre 22, 2009, 5:10 pm
Archivado en: Descubriendo el mundo, Esperanza y vida, Palabras, Personal, Respirando, Sintiendo, Sonriendo, Viajes, Vida, equilibrio
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Los días corren una carrera de fondo y aguanta el que más puede y no el que más argumentos ofrece. Todavía siento el frío de Praga y el aliento de la nieve copulando con el viento de Viena. Aún me pesan las pestañas y las piernas de arrastrar tres cuerpos y un mismo presente cerca de las puertas de mi casa hace una semana, y de hablar con hombres uniformados para poner dos denuncias de robo en menos de tres semanas… pero… ¿qué le sucede al mundo? Mientras tanto, sigo recordando que estamos vivos, y que una vez, no hace tanto tiempo, éramos dos personas viajando y dibujando nuestros nombres, invisibles, en otras orillas lejanas a este silencio. Supongo que las consecuencias de aproximarse tanto a la utopía son parecidas a este sabor dulce y amargo que me arrastra a esta mezcla baldía de recuerdos. Y ya lo sé, no busco suficiencias en mi vida, me conformo con salir a la calle una noche cualquiera y llegar a reconocerte sin haberte hablado antes, y ser capaz de decirte: “¿me recuerdas?…” Lo curioso de sentirse así es escribir esta verborrea de palabras que me deja atontada y sin reflejos. Quizás sean demasiadas historias para tan poco tiempo o tal vez, pararse a pensar exige matarnos poco a poco, en silencio… y no me gusta y no lo entiendo. Vivir,… vivir es esto… ¿y eso era todo? Lo bueno es que a veces llueve y caminas por la calle, y la música te canta y observas la vida que viven los de fuera y sonríes, pero sonríes porque así, de repente, te encuentras en una calle que te habla y te dice cosas como en esta fotografía (justo esta frase tan utilizada) y no puedes evitarlo, y te lanzas a la vida, y vuelves a sonreír porque al final resulta que estar vivo es todo esto… y mucho más.
Supongo que si no escribo es porque estoy viviendo… (o porque nunca he sabido organizar bien el tiempo).
Viviendo
Tres paises diferentes en menos de una semana, escribo desde Praga, en verano lei la insoportable levedad del ser y ya he pisado casi todos los paises que nombraba… no me creo que la vida pueda ser asi, escribiendo desde un albergue en medio de europa y sonriendo cada dia, porque a veces las palabras se escriben solas con los ojos, no necesito escribir para saber lo que estoy viviendo, como camino, si existo o aparento… en fin, que tengo el tiempo en mis manos y tan solo hay dos ordenadores para una planta entera de vidas que vienen de otros tantos lugares, tanta mezcla concentrada en un mismo espacio me apasiona… simplemente queria recordarme aqui cuando ya estuviera lejos, saberme en este pais, en este instante en otro momento diferente.
Sigo aqui, a la espera.
Parole…

Con los ojos abiertos y los puños cerrados...
Hasta las paredes de esta isla se atreven a escupir palabras…
Un martes cualquiera

Realidades pasajeras
Destrozando rutinas con los labios abiertos, las palabras partidas y las venas encima de la mesa… Sigo sonriendo porque ya no cuesta la vida hacer el gesto y me gusta como suenan las sonrisas de sabores ajenos, las verdades a la cara y esta ruptura con el silencio…
Suficiente para un día como hoy, un martes cualquiera de este calendario, sea 13 o sea 30… (¿dónde dejé mi superstición barata?)
Y acabar la noche con palabras francesas… casi como vivir un Erasmus en tu propia casa… ¿puede ser real?
De viaje…

De ida y vuelta
Desapareciendo a intermitencias… Viajando para dentro y para fuera, ya sabemos que NO es necesario coger un avión para alejarse de esta vida, y mientras tanto, llueve detrás de la ventana, las maletas estás vacías y las fotografías están tomadas y comentadas, como ésta de aquí arriba, un pequeño recuerdo del metro de Madrid:
”Por fin, viajar en el tiempo es posible”.
Hoy

