Mirándome (a escondidas, desde lejos)


Atropellando al tiempo

Las calles hablan...

Los días corren una carrera de fondo y aguanta el que más puede y no el que más argumentos ofrece. Todavía siento el frío de Praga y el aliento de la nieve copulando con el viento de Viena. Aún me pesan las pestañas y las piernas de arrastrar tres cuerpos y un mismo presente cerca de las puertas de mi casa hace una semana, y de hablar con hombres uniformados para poner dos denuncias de robo en menos de tres semanas… pero… ¿qué le sucede al mundo?  Mientras tanto, sigo recordando que estamos vivos, y que una vez, no hace tanto tiempo, éramos dos personas viajando y  dibujando nuestros nombres, invisibles, en otras orillas lejanas a este silencio. Supongo que las consecuencias de aproximarse tanto a la utopía son parecidas a este sabor dulce y amargo que me arrastra a esta mezcla baldía de recuerdos. Y ya lo sé, no busco suficiencias en mi vida, me conformo con salir a la calle una noche cualquiera y llegar a reconocerte sin haberte hablado antes, y ser capaz de decirte: “¿me recuerdas?…” Lo curioso de sentirse así es escribir esta verborrea de palabras que me deja atontada y sin reflejos. Quizás sean demasiadas historias para tan poco tiempo o tal vez, pararse a pensar exige matarnos poco a poco, en silencio… y no me gusta y no lo entiendo. Vivir,… vivir es esto… ¿y eso era todo? Lo bueno es que a veces llueve y caminas por la calle, y la música te canta y observas la vida que viven los de fuera y sonríes, pero sonríes porque así, de repente, te encuentras en una calle que te habla y te dice cosas como en esta fotografía (justo esta frase tan utilizada) y no puedes evitarlo, y te lanzas a la vida, y  vuelves a sonreír porque al final resulta que estar vivo es todo esto… y mucho más. 

Supongo que si no escribo es porque estoy viviendo… (o porque nunca he sabido organizar bien el tiempo). 



Viviendo
Noviembre 4, 2009, 8:28 am
Archivado en: Sueños, Viajes, Vida

Tres paises diferentes en menos de una semana, escribo desde Praga, en verano lei la insoportable levedad del ser y ya he pisado casi todos los paises que nombraba… no me creo que la vida pueda ser asi, escribiendo desde un albergue en medio de europa y sonriendo cada dia, porque a veces las palabras se escriben solas con los ojos, no necesito escribir para saber lo que estoy viviendo, como camino, si existo o aparento… en fin, que tengo el tiempo en mis manos y tan solo hay dos ordenadores para una planta entera de vidas que vienen de otros tantos lugares, tanta mezcla concentrada en un mismo espacio me apasiona… simplemente queria recordarme aqui cuando ya estuviera lejos, saberme en este pais, en este instante en otro momento diferente.

Sigo aqui, a la espera.



De viaje…
Octubre 8, 2009, 3:45 pm
Archivado en: Sueños, Viajes, Vida

De ida y vuelta

De ida y vuelta

Desapareciendo a intermitencias… Viajando para dentro y para fuera, ya sabemos que NO es necesario coger un avión para alejarse de esta vida, y mientras tanto, llueve detrás de la ventana, las maletas estás vacías y las fotografías están tomadas y comentadas, como ésta de aquí arriba, un pequeño recuerdo del metro de Madrid: 

 ”Por fin, viajar en el tiempo es posible”. 



Octubre 1, 2009, 11:31 am
Archivado en: Descubriendo el mundo, Sintiendo, Sonriendo, Sueños, Viajes

Esta canción me hace tanta gracia… 

 

Traigo horas acumuladas fuera de la cama y un viaje programado para esta tarde. He comprado golosinas y mis dientes tiemblan pensando en el avión… ¿Qué me falta? 



¿Lo soñé o fue real?
Septiembre 21, 2009, 11:39 am
Archivado en: Recuerda, Viajes, Vida

 

En autre pays

En autre pays

 



Au revoir Lucía… !
Septiembre 2, 2009, 12:32 am
Archivado en: Cambios, Familia, Presente, Silencio, Sintiendo, Viajes, Vida, ser humano

 

A la velocidad del columpio... así, como la vida.

A la velocidad del columpio... así, como la vida.

Última noche observándome dentro de este país, dentro de esta ciudad que habla cien idiomas,  de frases que nunca terminan y huellas en las escaleras de los centros comerciales. Últimas horas en esta silla, en esta casa. Un niño duerme cerca (pero nunca demasiado), un niño que, para decir adiós, dice: “Au revoir Lucía” y se va a la cama.Un mes para recordar que el tiempo caduca rápido. Quedaron fotos sin rostros, manos que escriben y palabras en francés que dicen todo lo que nunca antes había sido capaz de entender… Sí, quedo yo detrás del escenario queriendo atraparme y aferrarme al suelo que se escapa de mis piernas, y queda también esta sensación de “lleno-vacío” que arrastro y encuentro tan cerquita de mi espalda y mi pecho, … me marcho…

(y duele pensarlo)



La realidad dispersa

  

 

Cuando no queda otra opción que seguir

Cuando no queda otra opción que seguir hacia adelante

Estoy cansada, el viento escupe aire caliente y el corazón late. Vivir casi un mes en otro país y compartir la casa con un niño tiene este tipo de consecuencias… (maravillosas). He vuelto a repetir mis pasos, sigo aquí un año después y mis palabras siguen sonando aunque canten solamente dentro de mi cabeza. Escribir para mi o escribir para el resto… a veces no distingo bien la línea que ME/LO separa, lo de dentro dentro queda y lo de fuera… mmm… ¿qué hay? el tiempo se apaga en este mundo, una semana y… ¿volverá la vida a ser lo que era?

Demasiadas preguntas…

Me siento ausente pero viva…

(¿Te sientes?) 



La Palma
Mi cuerpo y el Poris de Candelaria

Mi cuerpo y el Poris de Candelaria

Es curioso, han transcurrido días, horas, nervios clavados en pupilas cortando lágrimas retenidas en la frontera entre la ira y la locura o la genialidad, lágrimas incapaces de llorar, manos atrapando fotogramas de la vida con cámaras fotográficas, y la memoria, y yo aún persisto evitando girasoles ciegos, arrebatándonos parte de lo que nos toca por derecho, respirar. 

Han sucedido tantas cosas.

Un viaje de ida y vuelta, dos aviones en miniatura, seis ojos reunidos en el tiempo y el espacio sin quererlo, sin buscarlo. Cuestas hacía arriba y hacia abajo. Verde, negro y marrón decorando el paisaje más cercano (y alejado). Tres personas acostumbradas a vivir juntas, pero, esta vez, en una casa diferente. Salir con el bikini puesto y terminar haciendo una caminata de tres horas (al menos). Descubrirte dentro de un árbol y recordarte (y quedarme contigo un rato). Hoy el cielo discute con las nubes y esculpe significados distintos a los sueños. El aire sabe a limpio y el cuerpo aún resiste aunque poco a poco se muera por dentro. Dedos aplastados entre las piernas y las piedras hundidas abrazando los zapatos. Fotos guardando los detalles que obviamos cuando somos solo presencia dentro de un escenario. Volcanes. Faros. Vehículos recorriendo carreteras para jóvenes suicidas o para aquellos que saben que lo bello a veces está detrás de algo que se antoja peligroso, lo se, quizás, algunas veces hace falta salir a la calle para poder respirar y otras, la belleza está en el sonido de la voz ajena que suspira rompiendo soledades, distancias, y que escruta miradas en el espejo y en el cuerpo que queda enfrente, retenido a voluntad. Música, un concierto para almas cansadas cayendo hacia adentro, apaga la luz y vayamos a dormir (es cierto, lo pienso pero no lo hago, y ahí está el cambio). Cervezas. Escondernos de… Evitar la… buscar otros caminos para no encontrar a… y de fondo nuestras bocas gesticulando algo así como sonrisas nerviosas provocadas por la emoción repentina, el temor y por intentar jugar al escondite con la tentación. Hoy gano yo. Dormir. Último día. Mercadillo, dulces, comida, hippies, barrancos, playas, acantilados y una cueva para quedarnos a vivir una parte de la historia del lienzo que compone y recrea un fragmento de nuestra vida.

Y Escribirlo muy adentro de mi propia sombra, de la curvatura de mi cuerpo, de los huesos, de las ansias, para no olvidar lo que sentí cuando fuimos ese “algo” distinto a lo que somos ahora al mirarnos en el espejo. 

Un Viaje de ida y vuelta. Tres días. Tres vidas. Una única sensación: Libertad. 

Y ahora ni aquí ni allí, sino en casa por Carnavales. ¿Mañana disfraz? 



En el continente europeo
Agosto 26, 2008, 8:27 pm
Archivado en: Descubriendo el mundo, Français, Personal, Sintiendo, Viajes, Vida

Que la vida es diferente, “oui, c’est possible”, que los sueños no han cambiado, que salir por la mañana muy temprano sigue significando lo mismo aún mirando cada día un rostro distinto. Que el desayuno sabe a otro, que tu risa y mi risa sumadas dan siempre un resultado positivo, que mi cuerpo se ha inflado acumulando cada nombre, cada historia, cada calle que recuerdan mis piernas para poder regresar aquí cuando el resultado de otras risas ya no sea positivo. Que te veo en mi reflejo formando parte de mi, a todos. Que un mes no es suficiente para demostrar que aún podemos ser los mismos vistos desde otro cristal. Que la vida ha cambiado, pero poco. Que al mirarnos transformamos nuestros rostros. Que mi cuello se ha girado y me he visto en un espejo transparente que me grita en otro idioma que todo deja de ser en algún momento diferente. Que me he creído plastilina, amoldable a situaciones con sabor a chocolate o a un aroma que no sabe, que no huele, que no quiere ser reconocido o presentado ante nadie. Que es sencillo acostumbrarse a estos ruidos cuando tú estás presente. Que el presente se presenta sumamente diferente, que se oculta en las pupilas de los ojos que me miran y que observo mientras mis párpados tiemblan. Que mis piernas no se cansan de correr para cruzar una calle con un semáforo roto. Que mis manos ya no piensan en palabras que puedan recrear este tiempo a este lado del continente europeo. Que hoy solo muerdo entre mis labios unas letras que forman un “GRACIAS” desgastado y tres girasoles que demuestran lo que mi cuerpo y mi alma intentan traducir a otros idiomas más allá del lenguaje y que no, que no puedo concentrarme al recordar que este tiempo ha terminado… 

Ya no.



Y me da igual
Julio 29, 2008, 5:57 pm
Archivado en: Desvaríos, Viajes, Vida | Etiquetas:

A un día de… tanto y tan jodidamente poco.