Mirándome (a escondidas, desde lejos)


Como jugar a las cartas e ir perdiendo…
Diciembre 1, 2009, 6:35 pm
Archivado en: Respirando, Vida, ser humano

Como encontrarme conmigo en el espejo con los labios partidos y los ojos mirando hacia otra parte, como aquella vez que dije que no lo volvería a hacer y lo hice, como caer sin alas y derramarme por el suelo en sudor y sangre espesa y rota, como mentirme cuando sé que no soy capaz de hacerlo, como escribir para nadie o desangrarme aquí, hacia adentro, como encogerme y desinflarme, como aniquilarme atando venas alrededor de mi cuello, como perderme, como encontrarme… No sé… tal vez tengamos que conectarnos a la vida con zapatillas de goma para no electrocutarnos en el intento. 

Pero, dime… ¿dónde está el paracaídas? … ¿y las instrucciones? ¿y no queda algo de chocolate para que duela un poco menos?  

Si ya lo sé… aquí, el único problema, es que estamos viviendo. 



Atropellando al tiempo

Las calles hablan...

Los días corren una carrera de fondo y aguanta el que más puede y no el que más argumentos ofrece. Todavía siento el frío de Praga y el aliento de la nieve copulando con el viento de Viena. Aún me pesan las pestañas y las piernas de arrastrar tres cuerpos y un mismo presente cerca de las puertas de mi casa hace una semana, y de hablar con hombres uniformados para poner dos denuncias de robo en menos de tres semanas… pero… ¿qué le sucede al mundo?  Mientras tanto, sigo recordando que estamos vivos, y que una vez, no hace tanto tiempo, éramos dos personas viajando y  dibujando nuestros nombres, invisibles, en otras orillas lejanas a este silencio. Supongo que las consecuencias de aproximarse tanto a la utopía son parecidas a este sabor dulce y amargo que me arrastra a esta mezcla baldía de recuerdos. Y ya lo sé, no busco suficiencias en mi vida, me conformo con salir a la calle una noche cualquiera y llegar a reconocerte sin haberte hablado antes, y ser capaz de decirte: “¿me recuerdas?…” Lo curioso de sentirse así es escribir esta verborrea de palabras que me deja atontada y sin reflejos. Quizás sean demasiadas historias para tan poco tiempo o tal vez, pararse a pensar exige matarnos poco a poco, en silencio… y no me gusta y no lo entiendo. Vivir,… vivir es esto… ¿y eso era todo? Lo bueno es que a veces llueve y caminas por la calle, y la música te canta y observas la vida que viven los de fuera y sonríes, pero sonríes porque así, de repente, te encuentras en una calle que te habla y te dice cosas como en esta fotografía (justo esta frase tan utilizada) y no puedes evitarlo, y te lanzas a la vida, y  vuelves a sonreír porque al final resulta que estar vivo es todo esto… y mucho más. 

Supongo que si no escribo es porque estoy viviendo… (o porque nunca he sabido organizar bien el tiempo). 



Parole…
Octubre 27, 2009, 12:16 pm
Archivado en: Palabras, Respirando, Sintiendo, Vida, ser humano
Devuelta065

Con los ojos abiertos y los puños cerrados...

Hasta las paredes de esta isla se atreven a escupir palabras… 



Hoy
Septiembre 29, 2009, 2:25 pm
Archivado en: Presente, Respirando, Vida, ser humano

Sabores nuevos; clases por la mañana y por la tarde; piso compartido con alguien que viene de otro país y con otro alguien que entró para quedarse hace dos años; cena fuera un martes por la noche; clases de francés por tercer año; dinero perdido en apuntes y libros que nunca leeré; ojos que se llenan y se vacían en un continuo desgarre imperfecto; escuchar; observar; gastar dinero en el tranvía por no caminar 25 minutos cuesta abajo; Ismael Serrano en mis oídos;  y haber pasado más tiempo en este lugar del que me queda…

… mi vida, hoy… en presente (aunque un profesor de la facultad se  haya empeñado en demostrar esta mañana que no existe el presente, lo sé, no existe pero… no quiero vivir siempre en futuro, demasiado amargo). 



La realidad dispersa

  

 

Cuando no queda otra opción que seguir

Cuando no queda otra opción que seguir hacia adelante

Estoy cansada, el viento escupe aire caliente y el corazón late. Vivir casi un mes en otro país y compartir la casa con un niño tiene este tipo de consecuencias… (maravillosas). He vuelto a repetir mis pasos, sigo aquí un año después y mis palabras siguen sonando aunque canten solamente dentro de mi cabeza. Escribir para mi o escribir para el resto… a veces no distingo bien la línea que ME/LO separa, lo de dentro dentro queda y lo de fuera… mmm… ¿qué hay? el tiempo se apaga en este mundo, una semana y… ¿volverá la vida a ser lo que era?

Demasiadas preguntas…

Me siento ausente pero viva…

(¿Te sientes?) 



¿Lo siento?

Derramando esperpentos por la boca, suicidando a las palabras, a los sentidos, invocando paridades pasajeras “empaticamente indispuestas”, dos labios que al hablar solo se malinterpretan. Perfumando este silencio esclavizando las virtudes, escupiendo serpientes pusilánimes que son solo apariencia. Diseñando cada paso del ritual que me ayuda a alejarme del problema. Distanciando sentimientos teñidos y al baño maría, rompiendo con lo propio y con lo impropio, desistiendo de ser la dueña y señora de este vacío, de este “petit enfer” que viene a visitarme por las noches en forma de pesadilla.

Hoy no me valen tus palabras porque anulan a las mías

¿Qué queda? … “Sonreír y tirar pa’lante”



Tal vez, quizás…
Mayo 14, 2009, 2:21 pm
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Clavándome alfileres en la memoria sólo por si acaso se me ocurre olvidar…

… Contaminando los recuerdos…



Domingo
Mayo 10, 2009, 11:43 pm
Archivado en: Presente, Respirando, Tardes de parques y sol, Vida, ser humano

Una tarde en el parque

Césped en mis zapatos

Aire condensado en la mirada

Secretos secuestrándose a sí mismos

Manos aplaudiéndose a escondidas

Y la tarde que se quema

dolorosa y confiada

devorándose y mordiéndose en la casilla de salida

a la espera del desastre o del cierre de la noche cada día

Y mi cuerpo concentrado en omitir

el latido que crece dentro de mi garganta

Y estas ganas de sentir enterradas hacia dentro

y este miedo tan absurdo

y este infierno a pequeña escala

y estas formas tan opuestas de decirnos la verdad

y estos labios que perfilan el ocaso de la última sonrisa

y este falso recuerdo roto y oxidado

que se agota y se termina

fulminando las palabras que se quiebran

se castigan oprimidas y se pierden para siempre

en una historia sin un punto y (un) final

.



La Piccola

Sonrisas que saben a ese bar de la esquina que tanto nos gusta.

Me quedaría atrapada dentro de cada figura que atraviesa la puerta, ¿sabes? sería ese niño que corre y saluda a través de una ventana permitiéndose el lujo de no temer absolutamente nada.

Te miraría y me quedaría contigo.

Serviría las mesas, ayudaría en la cocina, aprendería y memorizaría la receta del preparado que le hacen al sandwich de pollo que le gustaba tanto a aquella chica de ojos azules que jugaba con su cigarro diez minutos antes de encenderlo, y que tardaba cinco minutos en apagarlo, sí, aquella que un día quiso soñar y autoinventarse una realidad paralela (y alejarse e intentarlo, … ¡valiente!)

Sería esa mujer que mira por la ventana buscando realidades opuestas, imaginándose las vidas de las personas que quedan congeladas en sus ojos y en sus párpados. Sería su sombra, su piel y sus labios.

Sería los cuerpos que se saludan, las manos que se chocan, la comida que masticas, la bebida, el humo que expulsas, la música, la televisión de fondo sin sonido incorporado, la falta de propina y un gracias por cada vez que te acercas para comprobar si todo está como hemos deseado.

A veces me pregunto qué pensarán al vernos siempre en el mismo lugar con la mirada perdida, absorta en las conversaciones que hacen que una hora se transforme en tres y tres personas en una…

Quién sabe… Creo que sería capaz de dibujar nuestra realidad, transformarla y describirla secuestrando percepciones realistas y creando recuerdos quiméricos más allá de las palabras, porque aún nos queda algo para intentar seguir respirando sin atragantarnos demasiado.



Cuando todo se torna cotidiano…

La cama está deshecha pero no por el movimiento de dos cuerpos  mezclándose con ella, está deshecha porque mis manos han querido anticiparse al cierre de los ojos voluntario-obligatorio para introducirme en eso que llaman “sueño” y que los domingos por la noche se traduce en una manifestación de mi cuerpo y mi mente contra mi propia voluntad de hacerlo, de dejarme llevar y caer junto a Morfeo.

Es domingo y no duermo, solo escribo con relleno del barato, con grandes cantidades de vacío acumulado en las palabras, que cesaron de salir de mis labios y desaparecieron sin dejar una nota encima de la mesa o una huella delante del espejo, será que ya debería estar durmiendo y volviendo a la realidad que me espera y oprime (pero sin asfixiar) cada semana, supongo que son aspectos de una vida normal y por eso tengo un despertador dispuesto a gritarme, chillarme y asustarme a las 6:55 de la mañana, el problema está en que el reloj me escupe la hora y se acerca peligrosamente a las dos de la madrugada.

En fin, que me agota cuando no tengo nada extraordinario que contar o cuando no puedo hacer de lo cotidiano algo extraordinario, quizás mañana el aire cambie y las palabras también lo hagan, las historias y mi vida.

Buenas noches ojos que buscan mentes despiertas, venas abiertas y letras selladas con sabor a miel de la buena, buenas noches a tientas, que ahora toca resguardarse de la vida por un rato.

- ¿Me esperarás mañana a la hora acordada en el bar de la esquina?

… y mientras tanto pienso: ojalá tuviera tiempo o supiera como estirarlo para quedarme allí, contigo.