Mirándome (a escondidas, desde lejos)


Ya basta
Septiembre 27, 2009, 5:30 pm
Archivado en: Callando, Desequilibrio, Recuerda, Silencio, Sintiendo, Vacío, Vida

Abro y cierro estos dos labios acusadores que gritan barbaridades en un desierto de palabras (porque el veneno del silencio también mata). Intentaré dialogar con el alma en las manos y la cabeza desplegada hacia el cielo,… que no puedo, que me niego, que desisto en este nuevo intento… ¿pesa el alma? ¿pesa el cuerpo? ¿y las palabras? ya basta… 

YA BASTA



¿Lo soñé o fue real?
Septiembre 21, 2009, 11:39 am
Archivado en: Recuerda, Viajes, Vida

 

En autre pays

En autre pays

 



Y jugar al escondite…
Mayo 5, 2009, 4:37 pm
Archivado en: Cambios, Desvaríos, Personal, Recuerda, Sintiendo, Vida, infancia, ser humano

Regalo días de mentira, de memoria malgastada con sabor a chocolate y golosinas en un patio de colegio.

Regalo pegatinas, hojas de cambio, tazos, diábolos, combas, álbumes de cromos de jugadores de fútbol ya olvidados o de princesas de Disney. Regalo chapas, chicles pegados a la suela del zapato y yoyós de segunda, tercera y cuarta mano.

Regalo los recuerdos (sólo algunos), pero, … ¡ojo!…  NO me vendo.

Regalo extensiones difusas de mi cuerpo, regiones y espacios a explorar con derecho a entrada y a SALIDA, pero no a plazo fijo.

Me regalo cada día con esencias de vacío.

Total… ya no recuerdo lo que era ser “un niño” (aunque a veces siga comportándome como tal).

¿Y qué le voy a hacer si ya nunca jugamos al escondite inglés y nadie grita al otro lado del patio “un, dos, tres caravana es”?




La Piccola

Sonrisas que saben a ese bar de la esquina que tanto nos gusta.

Me quedaría atrapada dentro de cada figura que atraviesa la puerta, ¿sabes? sería ese niño que corre y saluda a través de una ventana permitiéndose el lujo de no temer absolutamente nada.

Te miraría y me quedaría contigo.

Serviría las mesas, ayudaría en la cocina, aprendería y memorizaría la receta del preparado que le hacen al sandwich de pollo que le gustaba tanto a aquella chica de ojos azules que jugaba con su cigarro diez minutos antes de encenderlo, y que tardaba cinco minutos en apagarlo, sí, aquella que un día quiso soñar y autoinventarse una realidad paralela (y alejarse e intentarlo, … ¡valiente!)

Sería esa mujer que mira por la ventana buscando realidades opuestas, imaginándose las vidas de las personas que quedan congeladas en sus ojos y en sus párpados. Sería su sombra, su piel y sus labios.

Sería los cuerpos que se saludan, las manos que se chocan, la comida que masticas, la bebida, el humo que expulsas, la música, la televisión de fondo sin sonido incorporado, la falta de propina y un gracias por cada vez que te acercas para comprobar si todo está como hemos deseado.

A veces me pregunto qué pensarán al vernos siempre en el mismo lugar con la mirada perdida, absorta en las conversaciones que hacen que una hora se transforme en tres y tres personas en una…

Quién sabe… Creo que sería capaz de dibujar nuestra realidad, transformarla y describirla secuestrando percepciones realistas y creando recuerdos quiméricos más allá de las palabras, porque aún nos queda algo para intentar seguir respirando sin atragantarnos demasiado.



Un tranvía que se va…

Y tú alejándote…

… Y yo sin mirar atrás.

La historia que termina cuando acaba de empezar. Unas manos devorando a otras manos, rodeando el espacio que ocupamos en una calle oscura ausente de figuras vespertinas, solo dos cuerpos tumbados en el suelo, respirando y bailando al unísono la misma melodía. Aún tirito al recordarlo. Creo que solo has sido un sueño mutilado por las ansías, por la espera y las palabras cuando estas se utilizan solo para rellenar el vacío que separa a nuestros labios, a mis miedos a romper mis reglas autoimpuestas o al temor de hacerme daño o hacerte daño.

Adoro las noches llenas de casualidades y no encuentro una forma mejor de haber celebrado un año más, salvo esta:

“La hora planeta-luces fuera-nevera apagada-velas encima de la mesa-una tarta-soplar y pedir un deseo-fotos-palabras-21:30 volver a encenderlo todo-una idea-salir esta noche aunque no tengamos tiempo-muy buena compañía-una llamada-cervezas-bares-no buscar nada y encontrarlo todo-una mirada (muchas miradas)-un argentino-y pasar la noche en vela caminando y recorriendo la ciudad y tu cuerpo-tengo frío-toma mi jersey-no lo quiero (y me hago la fuerte)-yo te tapo flaca (y me dices flaquita al oído)-pidiendo cigarros, a ti te hacen caso-a mi no-el cuerpo mojado-llueve pero seguimos caminando-y hablando-unas manos que se aprietan-unos ojos que se buscan-unos labios que se muerden-ser un solo cuerpo y ver amanecer a través de los edificios rotos por el tiempo-limpiadores de la calle que dan los buenos días-una foto contigo-intercambios de coletas-quieres una rasta de recuerdo-y me miras y pregunto ¿qué?-y respondes ¿qué? y nos reímos como dos estúpidos-y lo intentas-y se acaba-¿segura que quieres algo de recuerdo? preguntas- y me das un anillo a cambio de un pañuelo para saber que fue real, que fue cierto-te levantas-me levantas-y solo queda un beso, un abrazo, una despedida y un cierre-hasta siempre-para, al final, llegar a casa de día y sonriendo, sabiendo que ya no te volveré a ver nunca más”.


Y dejar que todo quede ahí, porque ayer la noche se hizo nuestra y por eso tiene fin.





PIPI-PIPI (Nuevo mensaje recibido)
Febrero 4, 2009, 12:00 am
Archivado en: Desvaríos, Idealizando, Pasado, Recuerda, Sintiendo, Vida, infancia

Levantarme con un mensaje en el móvil con escaso significado y descubrir, así, de repente, que allí quedaba guardado y almacenado parte de mi pasado. 

Y quedarme sonriendo, como una tonta, mirando a la pantalla del ordenador (pero sin lágrimas, que aún no es el momento adecuado para quebrarme y deshacerme en millones de pedazos, no, aún no es el momento de recordar y acelerar el latido del corazón hasta dejarlo paralizado o congelado por el miedo al autocontrol). 

Solo fue necesario darle al “play” para abrirme de arriba a abajo y aplastarme en medio de una mezcolanza de sentidos confundidos por el tiempo y la falta de costumbre del recuerdo propio y ajeno de la vida con sabor a chocolate y a helados de verano. Sí, se que una vez fui una niña de nueve años, el problema está en que apenas lo recuerdo. 

¿Tan sencillo? 

 

Mensaje

 

No lo parece. 



Menos de 5 segundos al día dedicados a pensar en ti…
Febrero 3, 2009, 5:51 pm
Archivado en: Desvaríos, Recuerda, ser humano

Hay personas que sobran. 



Un año

… ¿Debería significar algo? … 

Un año de mi pero contigo, un año en silencio compartido. Prefiero saberme aquí, protegida de todo, de todos, cerca de la figura que me mira a través del espejo y me sonríe… Yo, tú, el… que más dará. 

Dime… ¿he conseguido atravesarte con las palabras? tal vez… ¿inquietarte? ¿hacerte pedazos y rehacerte de nuevo? … Acaso, ¿has llorado? …  ¿gritado? … ¿reído hasta clavarte las carcajadas en los dientes o en los labios? ¿Has podido sentirte dentro de alguna frase, como parte de ella? ¿has saltado de una línea a otra con las manos temblando? … Quizás… ¿has querido formar parte de este escenario de papel que se abrasa por dentro, devorándose hasta deshacerse para reconstruirse de nuevo?

No, no creo que haya podido conseguir tanto… entonces… ¿Para qué escribir en un blog?

Intenciones:

¿Conocerme?          ¿Conocerte?        ¿Aparentar?       ¿Prevenir(te)?      ¿Discutir con palabras (hacia dentro)?    ¿Compartir(te)?     ¿Idealizar(te)?      ¿Mentir(te)?       ¿Crear(te)?       ¿Crecer?       ¿Dibujar ilusiones persistentes en papel mojado?       ¿Sangrar lágrimas?         ¿Entenderme-te?        ¿Buscarme-te?       ¿Perderme y, tal vez, encontrarme? 

Es cierto… siempre hay excusas, esclusas compartidas entre dos bocas silenciadas por el agua que destruye las ideas cuando atraviesa el espacio con corrientes de deseo, impulsos y fracasos.

Damos razones por las que escribimos, cantamos (yo no… que no canto), sentimos e incluso lloramos… Pero todo se resume en dos palabras: porque vivimos.

Lo se… yo escribo porque respiro a través de las palabras, llenan mis pulmones más que el propio oxígeno… dentro y fuera, consumo cada letra, cada frase con significado propio (el que yo le doy) aunque a veces carezcan de sentido. Me he acostumbrado y ahora prefiero lo abstracto, los días opacos con sentimientos no suprimidos del calendario para al final llegar a conclusiones varias:

      - Ni me entiendo yo ni soy capaz de entender a otros a través de tanta apariencia redactada con la sangre del miedo a no saber quienes somos, o a no querer saberlo. 

Y ahora… ¿Tanto tiempo ha pasado? Un año de absurdos comienzos y finales con testigos del éxito y el fracaso de vivir con un “espacio público” para un “público con poco espacio”. 

Sé, como único resultado verdadero (que no acertado), que mis manos han ocupado mi presencia y han escrito a través de mi, cerrando la puerta para aquel que no tenía permiso para entrar y merodear por esta cerca, cerca de mis huesos, mis ideas tachadas con la tiza y atravesadas con la punta de la flecha que me hace escupir palabras mientras vivo, hablo y respiro.  

Y como dijera hace un año al empezar esta locura llamada blog:

 

“El circo de la vida, bienvenidos”.  

 

30 de enero de 2009… y aún me cuesta escribir el nueve dentro y fuera de mi mente.



Aunque tu no lo sepas

Concierto Quique González y La Aristocracia del Barrio; Diciembre 2007

Concierto Quique González y La Aristocracia del Barrio; Diciembre 2007

Hace casi un año me encontraba sentada, cual ferviente seguidora de sonidos y palabras, sentenciadas a llegar a mis oídos en forma de cuchillos afilados, que abren venas para entrar y no salir de lo interno y lo privado de este alma empaquetada en papel de regalo (algo peligroso por estas fechas, a ver si me van a confundir con un juguete o con un iPod para algún niño malcriado). En fin, que ha pasado el tiempo y sin darme cuenta han caído las doce hojas que formaban cada mes del calendario. Sí, hace un año fui a un concierto de una forma inesperada y ahora ha venido a mi cabeza y ha tocado a la puerta otro recuerdo que quedó almacenado, ocupando cierto espacio en la memoria a largo plazo:

Yo (mi yo del pasado), sentada en una silla giratoria que lanzó a este cuerpo y a su mente cinco años al futuro (ahora llamado presente) en un viaje de ida sin retorno, me he visto atrapada por la esencia del aroma que fluye con el paso de los años, persiguiendo los restos de las piedras que dejé, quizás, a un lado del camino, con el único fin de regresar “allí donde quiero volver”, y por eso hoy, me recuerdo escuchando esta canción (“Aunque tu no lo sepas”) hace cinco años, en esa silla giratoria, con el cuerpo temblando y los dedos tiritando, descubriendo la mano que la escribió (Quique González), la voz que la cantó (Enrique Urquijo y/o Quique González) y el poeta que la inspiró (Luis García Montero).

Y aquí va el poema:


Aunque tu no lo sepas


Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos…


Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.


También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.


Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.


Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.

Aprovecho para recordar que “Los Secretos” han sacado un nuevo disco, para recomendar a Quique González y para animarles a leer un poco más de esos grandes poetas que, como Luis García Montero, aún graban cada una de sus letras repartidas por esquinas ocultas de mi cuerpo.

Tantas voces gritando y tantos oídos cerrados.

Mientras, me dispongo a levantarme y a seguir descubriendo cada uno de los versos que ha caído, que he perdido u olvidado distraída por las sombras que toman forma y comprimen cada huella que me invento para que nadie siga mis pasos.

Quizás, esta última razón y no otra, sea la que lleva a mis manos a escribir textos pseudolargos carentes del sentido suficiente si no soy yo quién interpreta cada palabra que conforma este esperpento personificado.

¿Te digo un “no-secreto”?

- A veces, ni tan siquiera yo, me atrevo a leerme demasiado.



20+1=21

cimg1197.jpg

¿Qué realidad puede transformar lo que veo cuando me mira el espejo?

Justo,

… v-e-i-n-t-i-u-n-o…

Veinte más uno.

Dos décadas y poco, muy poco, pero lo necesario para provocar algún cambio.

Y me siento como ayer, como cuando tenía quince años y ya creía que la vida se me escapaba, huyendo a oscuras, cada vez que pensaba en el tiempo sin mirar el reloj. Es cierto, hubo un momento en el que creí que mi vida se había “terminado” (a medias) cuando cumplí los 15… Eso de haber vivido tanto (y tan poco) en unos años y de repente tantos cambios que… no se, creo que fue allí, en ese instante, cuando saqué la bandera blanca (un cleenex en mi caso) y me rendí (al menos cinco minutos) pero lo suficiente para replantearme la vida una vez más.

Y ahora de nuevo enciendo el móvil esperando un cambio, me conecto (pero poco) solo para ver si te acuerdas de que hoy podemos volver a poner en paralelo nuestro camino.

Nunca me han gustado del todo este tipo de celebraciones pero las considero como un espacio, el paréntesis que consigue enlazarnos de nuevo mezclando nuestras vidas. Es la tregua que nos da el tiempo para escapar, al menos unos segundos y parar en seco, con el único fin de pensar en ti (en la otra persona), aunque dure escasos minutos, lo necesario para recuperarte (a ti) y lanzarte de una patada a MI presente. Creo que es eso, una de las pocas razones que hace que un día como hoy sea diferente al resto, y no lo es tanto el paso del tiempo.

Y así como empezó, terminó el día de hoy.

Gracias por dedicarme un minuto de sus vidas, es solo cuestión de recuerdos (ya sea de recuperarlos o de crear nuevos).

PD: Y me compré el Clipper porque mi “mamá” dice que un cumpleaños sin una tarta y un vaso de Clipper no es un cumpleaños… (aunque después se me quedara encima de la cama olvidado)…