Mirándome (a escondidas, desde lejos)


Mélange (de letras)

Pensamientos por la boca

Humo

Aire de palabras

Miedo

Incertidumbre

Tiempo

Morderte justo en medio de tu sombra (y que no me veas)

1, 2, 3… ¡Música! …y… ¡Accion!

Congelar el tiempo con las manos

Moldear la realidad (y comérmela)

Caminarme hacia adentro

Cerrar los ojos, intentarlo, y abrirlos de nuevo

Quedarme quieta, desaparecer o aprender a permanecer a destiempo, de forma intermitente, sin defectos

Manos atadas

Cuerpos cerrados

Esquinas marcadas de deseo

Fecha de caducidad entre las piernas

Huellas de chocolate y de sangre

Mentiras inventadas con dosis de veneno

Labios no seleccionados para un anuncio de televisión

Corazones latiendo

Horarios para los cinco sentidos

Álbumes de fotos sin vida o movimiento

Alarmas para el pecho (que hoy no entra nadie que no venga a quedarse)

Parpadeo intermitente de las venas que recorren mi silencio

Y me duelen las palabras, pero…

… sigo en pie,

acaso… ¿tú no?



Recordando

Cuando una melodía me recuerda a ti y mi garganta articula las palabras que me llevan al lugar donde te conocí. Cuando camino “a posta” por delante de aquel bar donde un cuerpo cayó encima de otro cuerpo por pura inercia. Cuando veo las fotos y pienso: “fue real, que sí, que no me inventé un cuento para ser capaz de dormir por las noches, que no es una droga para calmar a todos mis quieros”.

¿Será que tengo miedo?

De momento prefiero callarme y seguir sonriendo con un corazón tapado debajo del pecho… (cursi-cursi-cursi).

– En fin, que ya queda olvidado.



Un día cualquiera…

Me he despertado sonriendo, con el alma en las manos y el corazón palpitando de puro miedo teñido y reconvertido en agua diluyéndose, atraída por el suelo. He colgado en la pared una palabra: “quejica”, solo por si así consigo no quejarme demasiado y dejar que todo el aire y toda esencia de vida atraviese cada poro, cada recoveco y transforme mis palabras en “quieros” y “puedos“… Que la vida se me escapa, es cierto, no manejo el telón de este escenario, ni conozco las pautas que persiguen las señoras de las calles, de las esquinas y los floreros rotos.

Y sigue lloviendo y yo sonrío con precaución y demora, pero sonriendo, que las gotas que oprimen a este cuerpo no permiten que los ojos vean más allá, ni atraviesen el silencio, y por eso me levanto, me conecto la bateria de reserva, obligo a mis piernas a moverse, a mis dedos, me dibujo un rostro dispuesto al cambio, a sufrir y a saber congelar este cachito de tiempo que me hace cosquillas y me deja ser completamente yo reflejada en ti (en cada uno de los “tus” que me acompañan hace tiempo). 

… Un día cualquiera … 



En noches como esta

Llegué justo en ese instante… cuando las manos tiemblan y las palabras se derrumdan ante unos huesos cansados de esperar y de quedarse paralizados. 

El tiempo muere, yo muero, las células y mis ojos mueren, las ganas, las garras que descuartizan el ánima, hasta el aire muere perdido entre calada y calada del veneno que aniquila mi respiración y mis pulmones. 

Y cuando me pensaba sola, ausente de respuestas, quedaba alguien al otro lado de la pantalla de un ordenador. Adoro pasar la noche mezclando palabras, melodías y escuchando al gran maestro Joaquín Sabina. 

Solo en noches como esta… 



Un año

… ¿Debería significar algo? … 

Un año de mi pero contigo, un año en silencio compartido. Prefiero saberme aquí, protegida de todo, de todos, cerca de la figura que me mira a través del espejo y me sonríe… Yo, tú, el… que más dará. 

Dime… ¿he conseguido atravesarte con las palabras? tal vez… ¿inquietarte? ¿hacerte pedazos y rehacerte de nuevo? … Acaso, ¿has llorado? …  ¿gritado? … ¿reído hasta clavarte las carcajadas en los dientes o en los labios? ¿Has podido sentirte dentro de alguna frase, como parte de ella? ¿has saltado de una línea a otra con las manos temblando? … Quizás… ¿has querido formar parte de este escenario de papel que se abrasa por dentro, devorándose hasta deshacerse para reconstruirse de nuevo?

No, no creo que haya podido conseguir tanto… entonces… ¿Para qué escribir en un blog?

Intenciones:

¿Conocerme?          ¿Conocerte?        ¿Aparentar?       ¿Prevenir(te)?      ¿Discutir con palabras (hacia dentro)?    ¿Compartir(te)?     ¿Idealizar(te)?      ¿Mentir(te)?       ¿Crear(te)?       ¿Crecer?       ¿Dibujar ilusiones persistentes en papel mojado?       ¿Sangrar lágrimas?         ¿Entenderme-te?        ¿Buscarme-te?       ¿Perderme y, tal vez, encontrarme? 

Es cierto… siempre hay excusas, esclusas compartidas entre dos bocas silenciadas por el agua que destruye las ideas cuando atraviesa el espacio con corrientes de deseo, impulsos y fracasos.

Damos razones por las que escribimos, cantamos (yo no… que no canto), sentimos e incluso lloramos… Pero todo se resume en dos palabras: porque vivimos.

Lo se… yo escribo porque respiro a través de las palabras, llenan mis pulmones más que el propio oxígeno… dentro y fuera, consumo cada letra, cada frase con significado propio (el que yo le doy) aunque a veces carezcan de sentido. Me he acostumbrado y ahora prefiero lo abstracto, los días opacos con sentimientos no suprimidos del calendario para al final llegar a conclusiones varias:

      - Ni me entiendo yo ni soy capaz de entender a otros a través de tanta apariencia redactada con la sangre del miedo a no saber quienes somos, o a no querer saberlo. 

Y ahora… ¿Tanto tiempo ha pasado? Un año de absurdos comienzos y finales con testigos del éxito y el fracaso de vivir con un “espacio público” para un “público con poco espacio”. 

Sé, como único resultado verdadero (que no acertado), que mis manos han ocupado mi presencia y han escrito a través de mi, cerrando la puerta para aquel que no tenía permiso para entrar y merodear por esta cerca, cerca de mis huesos, mis ideas tachadas con la tiza y atravesadas con la punta de la flecha que me hace escupir palabras mientras vivo, hablo y respiro.  

Y como dijera hace un año al empezar esta locura llamada blog:

 

“El circo de la vida, bienvenidos”.  

 

30 de enero de 2009… y aún me cuesta escribir el nueve dentro y fuera de mi mente.



Y de casualidad…
Enero 28, 2009, 12:03 am
Archivado en: Disfraz, Experimentando, Ideas, Locura transitoria, Sintiendo, Vida

Interpretando miradas

Interpretando miradas

Desnudándome el alma…

 

- ¿Qué ropa llevará cuando está vestida? … 



Changes make our lives different

Nunca supe el significado exacto de tus palabras, quizás era eso, saberme extraña en un mundo repleto de extraños, y tú, la primera persona que casi consigue hacerme cambiar de idea acerca de actos imposibles para seres humanos errantes como yo.

CHANGES

¿Tenía miedo? Quizás siga teniéndolo y  por eso aún mantengo la mirada fija en el suelo, en el cielo o en cualquier otra persona que me despierte y consiga arrancarme y alejarme de esa sensación de hastío, silencio y soledad.

MAKE

Pero sigo intentándolo, ¿sabes? Me acerco tanto como me alejo, respiro, corto el aire con mis manos y extiendo las palabras en folios llenos de emoción, carentes de compasión para algunos y sobredosis de vida para otros. Llorando alcohol por mis labios desgarradoramente abiertos, esperándote. ¿Piensas que lo he olvidado?

OUR

Ahora me quiero cerca, alineando movimientos perfectos para tenerme en frente y saber que esa que se mira, sigo siendo yo, distinta, pero con restos quebradizos de la esencia, del rastro que me persigue y que persigo alrededor de cada escenario en el que represento mi papel dentro de esta función. Quizás por eso me dedico a “quemar escenarios de papel” en mi vida privada.

LIVES

Y quizás también por todo eso, aún tenga miedo de encontrarme contigo por la calle y no saber responderte y no mirarte, y sentirme silenciada por mi cuerpo, traicionada por mi mente y expuesta de nuevo en un escaparate de alguna tienda en la que nadie nunca quiso entrar.

DIFFERENT

¿Los cambios nos han hecho diferentes?

Al menos sé que hubo un tiempo en el que quise aprender a observarte para saber qué quedaba guardado entre tus ojos, mis ojos y tu cuerpo (sumado a lo que había que rescatar de dentro).

Nada conmigo una vez más y acompáñame o persígueme aunque ahora respondas a otro nombre, a otra forma de caminar y los cambios hayan transformado cada centímetro de nuestros miedos.



WOMAD

Reaccionando, que no es poco.

Resurgiendo de entre el humo mal tragado y las ansías del encuentro entre dos sombras que han sido castigadas, dos nombres que no son, que aún no siendo forman algo así como una sinfonía de dos cuerpos maltratados que mezclando un pulmón con el del otro crean una fuerza que me arrastra más allá de sus propias pesadillas…

Sentada quedo yo, atrapada entre palabras, quieta.

Serena, silenciosa, a la espera de la espera. ¿Vendrás al encuentro con mis ojos?

Mientras, siento el veneno que rodea tantas zonas de mi cuerpo, que respira de mi aire, alimentándose de mi sangre. Me resiento, me lastimo, te lastimo y te resiento, y te digo que lo siento, que no espero compañía, que te vayas, que te alejes, que me siento tan vacía, tanto WOMAD, WOMAD tanto, que al final solo queda entre mis labios, mi pecho y mis piernas un desierto que me oprime, pero me quedo con tu cara al verme y mirarme a los ojos y sentirme tan cercana, gracias por hacerme recordar porqué te quiero a mi lado.

WOMAD 2008-Las Palmas de Gran Canaria.


Despedida… Objetivo: exámenes.

Sola he de enfrentarme al espejo una vez más. Creí encontrarte al verte, al percibir tu mirada entre otras sombras, entre otros cuerpos que bailaban al ritmo que la vida les marcaba, siempre a destiempo. Creí que eras tú, ese que iba a romper con los pasos que yo me había autoimpuesto, que iba a alcanzar mis ansías y a juntar mis recuerdos con sus recuerdos y a recrear una vida, en comunión con lo ya hecho, con lo que aún queda o no por hacer. Pero mentira, es cierto, crece, aprende y despierta de una vez del cuento, que unos ojos licántropos y una sonrisa envuelta en un gorro con profundidad rubia no puede hacerme creer en la existencia de un mañana mejor. Lo dejo, abandono como cada día, como cada noche al acostarme con mi cuerpo y esconderme de la magia que me permite recrearte como se que no eres, como se que nunca serás. Por eso, quizás sea mejor no conocerte. Te concedo el beneficio de la duda.

Última noche para caer en la caótica muerte en vida que esta ciudad ofrece como recuerdo de tantas otras formas de vivir lo que ahora eres y ya no puedes cambiar. Una obra de teatro llena de realidades opuestas, criticalizadas, perfecta. Un concierto digno de artistas, poetas, o amantes de las venas abiertas en escenarios cerrados y una compañía inmejorable.

Y yo solamente quiero escuchar el latido de tus pasos recorrodiendo cada centímetro de mis miedos, hasta fundirte y convertirte en una estatua para guardarlo como el trofeo que no gané.

En fin. Buenas noches hasta nuevo aviso. Cerrado por falta de tiempo del personal. Escribiré cinco minutos después, de no se que día y no se a que hora… pero después.

PD: ¿Para qué encontrarte si no me reconoces al verme pasar? Ondeo un cleenex blanco en un palo roto… me rindo. No pienso buscarte nunca más.



Sinsentidoalguno

No pensar, no. Hacerle un hueco en la cama a la imaginación para que se quede a dormir esta noche conmigo. Dejar que las palabras escupan al aire y que no retrocedan en su camino, que no me miren al mirarlas, que se escondan y no se queden aquí, atrapadas en mis ojos, hasta que sea capaz de enfrentarme a ellas, de pie, de frente o sentada.

Palabras que no dicen nada.

¿Te he encontrado? Creo que, más bien, he tropezado con la persona que quisiera, fueras alguna vez, y eso dista bastante de la realidad. ¿Sabes? Me gustaría guardarte en mi bolsillo y tenerte lo suficientemente cerca para sentirte y lo suficientemente lejos para no herirte, barra “me”, con el juego de silencios que comparto con mis manos y mis miedos. 

Me gusta escribir sin sentido, con ganas, dejando que sean mis dedos los que lleguen a conclusiones abstractas y no ser yo la que piense y se exponga.

Me gusta que al principio las palabras carezcan de sentido completo y al volver a leerlo, encontrarles la pieza que faltaba y entender que no me entiendo, que hoy me sobra el aire para compartirlo contigo, que quisiera encontrarme con el sonido de tu respiración en mi nuca y aún no te he conocido, porque se que existes y no, o que tal vez ya no quiero conocerte. 

¿Dónde están los pies? ¿Dónde la cabeza de lo que digo? Ayer, hoy, mañana, que se yo si no se nada, ayer contigo, hoy conmigo y mañana, el mañana temblará por no conocer el rumbo de sus pasos hacia el ocho acostado. 

Hoy, día de grandes recorridos con dos sonrisas a mi lado, de otro continente y otras vidas, que prefirieron quedarse junto a mi, y ha sido emocionante creer, conocer, caminar, esperar y no hallar(te), crecer, hablar, entender, querer profundizar, comer, sentir, escuchar, saber, seguir… 

Consigues hacerme sonreír obligándome a mirarme al espejo después, para verme a mi misma conmigo y con mi sonrisa pegada a unos labios cerrados que gritan por dentro: 

“Te necesito (otra vez)”