Mirándome (a escondidas, desde lejos)


¿Lo siento?

Derramando esperpentos por la boca, suicidando a las palabras, a los sentidos, invocando paridades pasajeras “empaticamente indispuestas”, dos labios que al hablar solo se malinterpretan. Perfumando este silencio esclavizando las virtudes, escupiendo serpientes pusilánimes que son solo apariencia. Diseñando cada paso del ritual que me ayuda a alejarme del problema. Distanciando sentimientos teñidos y al baño maría, rompiendo con lo propio y con lo impropio, desistiendo de ser la dueña y señora de este vacío, de este “petit enfer” que viene a visitarme por las noches en forma de pesadilla.

Hoy no me valen tus palabras porque anulan a las mías

¿Qué queda? … “Sonreír y tirar pa’lante”



Cuando duele

Muerte de palabras,

suicidio colectivo que desgarra a este silencio no anunciado,

a esta tregua rota de espejismos masacrados.

Muerte de lo eterno,

de lo puramente conocido y cotidiano,

muerte en vano.

… Y la vida grita dolorida, exigiendo una justicia palideciente y compungida, casi muerta, casi desaparecida…



Ausente

Días teñidos de color ocre amargo, cansancio acumulado en cada fibra, en cada palabra no pronunciada por el escándalo que se dibujaría si gritara mis pensamientos en alto, articulando cada miedo, cada repugnante sombra escurridiza que se oculta tras las pupilas de mi, tras el desastre de mi, el aire de mi, el silencio de mi, el cuerpo de mi, las manos de mi, los labios tapados de mi, las lágrimas de mi, tras la ausencia de mi. 

Dejemos que caigan los deseos, que mueran putrefactos entre el olvido y la mentira, que se rompan y desaparezcan hasta sentirme capaz de volver a mirarme a la cara y querer buscarte dentro de un espejo sin colores ni dueño. 

Dejémonos a un lado de momento. 

 

Y decir que llevo todo el día durmiendo para olvidar esta realidad “autoinventada”, no sería exagerar. 



    ¿Habrá alguien que sepa a dónde ir? 

 

 

 

 

   (porque duele)   

 

 

 

 

El aire sabe a rojo sangre. 

Tápate los oídos, aprieta los labios hasta impedir al aire existir fuera de tu boca y cierra los ojos. 

El tiempo caducará y el camino nunca quedará terminado.

Somos la latencia que abriga a todo lo latente. Puro vicio. 

Somos aquellos, los que nunca se sintieron completos ni con derecho a reclamar. 



Tequiero. Notequiero. Tequiero. Notequiero. Tequiero. Notequiero.

Las dos caras.

Me agoto de ti, de respirarte, de saberte,

cerca o lejos,de maquillarme la cara con tu reflejo,

de esperarte y no, de aproximarme demasiado y querer huir,

de todo y de nada,

pero,

por otro lado,

te necesito.



Cuando la vida tiembla en cada esquina

foto-508.jpg

Desconectada del mundo por un rato; Tarea: P–E-N–S-A–N-D–O…

Y ya lo se, nadie tiene la culpa. No debo cargar en ti más de lo que tú ya puedas aguantar, pero a veces se me olvida y espero cada vez  un poco más.

No es tan sencillo como parecía al principio. Ahora se a quien le pertenecen las palabras que yo ya no digo, pero… cuesta tanto respirar a veces y al ver a los demás parece tan factible que me niego a observarles y me veo a mi misma desde fuera, temblando en cada esquina.

No quiero depender de nadie… de absolutamente nadie…

Y se que tú tampoco.

Te debo tanto que me odio por escribir (o pensar) estas palabras… Cada segundo un poco más.



Ausencias atrapadas en recuerdos confusos

Cansada. Un párpado intenta traicionar a su gemelo cerrándose a destiempo. Me asfixian las ausencias de ti, el no encontrarte en ojos ajenos, el no toparme con una copia de alguien que finja ser un poco como tú, abstracto, difuso, distorsionado. Solo se que después de tanto, tengo sueño y ganas de desprenderme de algunas risas pasajeras clavadas en mis oídos, pegadas con “chinchetas” a mis orejas, grapadas, cosidas de recuerdo, preparadas para caer en desuso cuando me harte de fingir.

Las semanas se agotan bajo mis pies, el calendario me obliga a temer el paso del tiempo y yo, lo único que realmente deseo es salir de aquí, hablarte sin que me entiendas, escucharte aparentando ser más lista, más guapa, simulando estar más interesada en la vida para convencerme de que es cierto.

Hoy conseguí darme cuenta mientras mis piernas me llevaban de camino a “casa”, de que no se está tan mal aquí, que podríamos acostumbrarnos a esta vida a corto y a medio plazo, aunque claro, todo tiene un precio y hay que estar dispuesto a pagarlo. Evitando recordar ciertas caras, ciertos nombres o lugares o países o intensas ráfagas de felicidad no aprendida. Obviando la existencia de otro mundo ahí fuera. Al final las caras se asemejan, se repiten. Los nombres se vuelven comunes, todo se vuelve rutinario y monótono, como yo, como todos y ese es el problema (supongo).

Mañana vuelvo a encontrarme con la vida que se queda mirándome, paralizada, cada vez que la dejo abandonada en otra isla.

Semana Santa. Ponerse al día y descansar.

*Ya no se a quién busco cuando me miro al espejo, a quién le escribo estas palabras carentes de sentido alguno, ni porqué insisto en perseguir ausencias atrapadas en recuerdos confusos*



¿Calma?

Frena el tiempo.

No quiero girar el cuerpo, dar la vuelta y descubrir que aquello no fue cierto, que nunca sucedió.

No quiero clavarme mentiras en los recuerdos y comprobar que el calendario persiste en el intento de quemar mis días y mis noches sin esfuerzo.

Detente. Escucha. Responde.

¿Dónde estás?

¿Dónde estoy?

“Solo voy con mi pena, sola va mi condena” (Manu Chao…) 



Piezas que sobran
Febrero 11, 2008, 7:30 pm
Archivado en: El cajón de las cosas rotas, OFF, Piezas perdidas del puzzle, Presente, Vida

Cansada. De ti. De tus sentimientos de superioridad. De tus inseguridades. De tus 2 caras y media. Hipócrita.

Cansada. Un día te miraré y ya no me importará que asesines mis palabras. Te tiraré a la basura porque ya no me interesas. No. Nada. Nada. Nada.

Como decía mi abuelo: “Vive y deja vivir”… (sería tan sencilla la vida)…


Cuando ya no soy nadie

foto-351-abre-los-ojos.jpg

¿Quieres saber quién soy? ¿De verdad quieres desnudarme y arrancarme a golpes de palabras lo que nunca te diré? Parece que no lo entiendes, no soy esa otra muñequita que se pinta la cara cada día para esconderse tras el “rimmel” y su falda, no, no soy esa que te mira coqueta, con una mano en los labios y la otra en la espalda con un cuchillo agarrado esperando la ocasión perfecta para clavártelo allí, entre tu cuerpo y mi espanto. No lo intentes porque aún no he sacado nada en claro sobre mi y no estoy preparada para cargar con más cuerpos en mi espalda.

Hoy no, llegas tarde, no tengo tiempo para destripar mi vida y ponerla frente a ti en un escaparate para que me entiendas.

[Hoy no]