Mirándome (a escondidas, desde lejos)


Vaivén
Septiembre 28, 2009, 12:33 am
Archivado en: Sonriendo, Vida, ecos sonrientes

Vengo de ver en directo y hasta el fondo a Luis Quintana y a Marwan… Hay tantas formas poco nocivas de drogar al alma… hoy me quedo con la música en directo que entra, rompe, quiebra, mata y luego escupe para fuera todo lo que sobraba… Necesitaba sentir-lo, sentir-me, he vuelto a respirar y me ha encantado reconocer la sensación del humano que aún sigue queriendo SER. 



La Piccola

Sonrisas que saben a ese bar de la esquina que tanto nos gusta.

Me quedaría atrapada dentro de cada figura que atraviesa la puerta, ¿sabes? sería ese niño que corre y saluda a través de una ventana permitiéndose el lujo de no temer absolutamente nada.

Te miraría y me quedaría contigo.

Serviría las mesas, ayudaría en la cocina, aprendería y memorizaría la receta del preparado que le hacen al sandwich de pollo que le gustaba tanto a aquella chica de ojos azules que jugaba con su cigarro diez minutos antes de encenderlo, y que tardaba cinco minutos en apagarlo, sí, aquella que un día quiso soñar y autoinventarse una realidad paralela (y alejarse e intentarlo, … ¡valiente!)

Sería esa mujer que mira por la ventana buscando realidades opuestas, imaginándose las vidas de las personas que quedan congeladas en sus ojos y en sus párpados. Sería su sombra, su piel y sus labios.

Sería los cuerpos que se saludan, las manos que se chocan, la comida que masticas, la bebida, el humo que expulsas, la música, la televisión de fondo sin sonido incorporado, la falta de propina y un gracias por cada vez que te acercas para comprobar si todo está como hemos deseado.

A veces me pregunto qué pensarán al vernos siempre en el mismo lugar con la mirada perdida, absorta en las conversaciones que hacen que una hora se transforme en tres y tres personas en una…

Quién sabe… Creo que sería capaz de dibujar nuestra realidad, transformarla y describirla secuestrando percepciones realistas y creando recuerdos quiméricos más allá de las palabras, porque aún nos queda algo para intentar seguir respirando sin atragantarnos demasiado.



Bienvenida

Levantarme en mi cama, respirar de toda esencia que quedó cuando dejé la puerta entrecerrada, con las manos temblorosas, la espalda girada y los ojos clavados en otra puerta, la que indica la salida y que, aproximadamente, cada 30 días, me grita: – ¡hola!; muy bajito, cuando piso la alfombra que siempre espera quieta, sorprendida en el mismo sitio, para limpiarme de todo lo que soy cuando estoy en ese otro lugar que ahora dibuja otra realidad en mi vida, para mimetizarme del ambiente, y sentime bienvenida en un mundo que quedó paralizado hace 3 años.

… Eso que llaman HOGAR…

Hemos enterrado demasiadas palabras, suspirado en demasiados lugares y ahora… respirando el aire y compartiendo el espacio y la memoria, diría que estoy aquí porque quiero y puedo, porque aún queda algo que le permite a mi mente regresar al pasado aunque todo sea diferente, y la vida signifique y se describa con otro sabor que completa cada paso que damos, hacia no se sabe dónde ni porqué, una lucha, un camino no descrito aunque semejante, de otros tantos ilusos que caminaron con el ritmo de los ojos, a través de los cuerpos, y del movimiento de lo que late dentro y fuera de uno mismo…

¡Oh, corazón coraza!



Un tranvía que se va…

Y tú alejándote…

… Y yo sin mirar atrás.

La historia que termina cuando acaba de empezar. Unas manos devorando a otras manos, rodeando el espacio que ocupamos en una calle oscura ausente de figuras vespertinas, solo dos cuerpos tumbados en el suelo, respirando y bailando al unísono la misma melodía. Aún tirito al recordarlo. Creo que solo has sido un sueño mutilado por las ansías, por la espera y las palabras cuando estas se utilizan solo para rellenar el vacío que separa a nuestros labios, a mis miedos a romper mis reglas autoimpuestas o al temor de hacerme daño o hacerte daño.

Adoro las noches llenas de casualidades y no encuentro una forma mejor de haber celebrado un año más, salvo esta:

“La hora planeta-luces fuera-nevera apagada-velas encima de la mesa-una tarta-soplar y pedir un deseo-fotos-palabras-21:30 volver a encenderlo todo-una idea-salir esta noche aunque no tengamos tiempo-muy buena compañía-una llamada-cervezas-bares-no buscar nada y encontrarlo todo-una mirada (muchas miradas)-un argentino-y pasar la noche en vela caminando y recorriendo la ciudad y tu cuerpo-tengo frío-toma mi jersey-no lo quiero (y me hago la fuerte)-yo te tapo flaca (y me dices flaquita al oído)-pidiendo cigarros, a ti te hacen caso-a mi no-el cuerpo mojado-llueve pero seguimos caminando-y hablando-unas manos que se aprietan-unos ojos que se buscan-unos labios que se muerden-ser un solo cuerpo y ver amanecer a través de los edificios rotos por el tiempo-limpiadores de la calle que dan los buenos días-una foto contigo-intercambios de coletas-quieres una rasta de recuerdo-y me miras y pregunto ¿qué?-y respondes ¿qué? y nos reímos como dos estúpidos-y lo intentas-y se acaba-¿segura que quieres algo de recuerdo? preguntas- y me das un anillo a cambio de un pañuelo para saber que fue real, que fue cierto-te levantas-me levantas-y solo queda un beso, un abrazo, una despedida y un cierre-hasta siempre-para, al final, llegar a casa de día y sonriendo, sabiendo que ya no te volveré a ver nunca más”.


Y dejar que todo quede ahí, porque ayer la noche se hizo nuestra y por eso tiene fin.





26 de marzo

Agua, tormenta, lluvia, semáforos apagados, caras dispuestas a romper el aire electrificado, manos gritándole a otras manos… el caos que acomete y provoca que toda una isla quede aislada de electricidad… y yo me pregunto… ¿dependemos tanto de los agentes externos?

Y sí… de fondo mi silueta caminaba y mis labios sonreían porque, para bien o para mal, siempre me ha gustado ser la nota disonante del conjunto que forma la armonía perfecta en la que el fallo es a veces la única y mejor opción o la única respuesta.

Conclusión del día de hoy:

¡Feliz cumpleaños Lucía!…

… y me siento exactamente igual que el año pasado, la única diferencia radica en el hecho de que las palabras se niegan a aparecer con la facilidad adquirida con el paso de los años. Para más información acerca del día de hoy, ir a la entrada del 26 de marzo del 2008.

¡Feliz cumpleaños!



Alma de poeta
Poetas de dramas cotidianos... tragicomedias inventadas circunscritas a cierto grado de realidad

Poetas de dramas cotidianos... tragicomedias inventadas circunscritas a cierto grado de realidad

Tendencia al declive cuando callamos, convirtiéndonos en personas no adaptadas podridas de sentir.

Vicios estorbando las miradas que recrean un infierno creado y moldeado en promesas que murieron antes de surgir.

Promesas previas al fracaso que rodea y completa el caos cotidiano que persiste en supurar cada milímetro de las heridas que decidieron permanecer abiertas porque si.

La decadencia humana,

el aire intoxicado,

el tiempo,

¿qué es el tiempo?

Quisiera ser un robot para tener el corazón fuera del cuerpo,

el cuerpo fuera del espacio,

y estas ansías de vivir, suplantadas por el eco de unos pasos con sonidos de hojalata, diseñados para proseguir sin procrear ni existir,

y poder decidir si viajar al futuro o quedarnos en el presente.

Pero, …


… somos humanos y compartimos elecciones que queman las palabras,

viaductos abiertos para bocas cerradas,

caminos con luces dibujando casas con huéspedes para almas cansadas.

Somos eso.

Paradojas del aire compartido con promesas que atragantan las gargantas con los planes inconclusos.

El arte,

la poesía en movimiento,

los labios que muerden a otros labios,

los alientos que comparten otras bocas,

los sueños que engloban otros sueños,

los ritmos que rompen suelos movedizos y febriles, cómplices del miedo,

las sonrisas que reflejan las miradas inequívocas cuando dos o tres personas se convierten en un solo himno cantando en la ducha a cualquier hora.

Somos lo que queda latente y lo que exprimimos de entre cada latido de esencias, de vidas que a veces ambicionan demasiado o que olvidan que a veces es necesaria la ambición para alcanzar y vivir por algo o por alguien.

También somos las cascaras de lo que fuimos y olvidamos esparcidas por el sofá,

los televisores apagados.

Y de fondo “alguien” que habla y dice algo así como:

“Lo peor del amor es cuando pasa, cuando al punto final de los finales no le quedan dos puntos suspensivos”.


Mientras, se aproximan unas manos que escriben que escribimos para existir si es que existimos como parte de la esencia que queda al leernos, cuando leerte y leerme equipara el valor de vivirme y vivirte respirándonos a medias, desgarrándonos, gritándonos muy bajito y exponiéndonos en libertad y al desnudo ante el desastre que implica tener testigos del milagro o la desdicha de sabernos más cercanos en el tiempo, ajenos al pasado, apresando en cada letra lo que siento cuando dos y uno pasan a formar uno y dos voces de la conciencia dialogando en mi cabeza.

Por ustedes.

     ALMA DE POETA que compartimos.

Conversaciones contigo.



Un año

… ¿Debería significar algo? … 

Un año de mi pero contigo, un año en silencio compartido. Prefiero saberme aquí, protegida de todo, de todos, cerca de la figura que me mira a través del espejo y me sonríe… Yo, tú, el… que más dará. 

Dime… ¿he conseguido atravesarte con las palabras? tal vez… ¿inquietarte? ¿hacerte pedazos y rehacerte de nuevo? … Acaso, ¿has llorado? …  ¿gritado? … ¿reído hasta clavarte las carcajadas en los dientes o en los labios? ¿Has podido sentirte dentro de alguna frase, como parte de ella? ¿has saltado de una línea a otra con las manos temblando? … Quizás… ¿has querido formar parte de este escenario de papel que se abrasa por dentro, devorándose hasta deshacerse para reconstruirse de nuevo?

No, no creo que haya podido conseguir tanto… entonces… ¿Para qué escribir en un blog?

Intenciones:

¿Conocerme?          ¿Conocerte?        ¿Aparentar?       ¿Prevenir(te)?      ¿Discutir con palabras (hacia dentro)?    ¿Compartir(te)?     ¿Idealizar(te)?      ¿Mentir(te)?       ¿Crear(te)?       ¿Crecer?       ¿Dibujar ilusiones persistentes en papel mojado?       ¿Sangrar lágrimas?         ¿Entenderme-te?        ¿Buscarme-te?       ¿Perderme y, tal vez, encontrarme? 

Es cierto… siempre hay excusas, esclusas compartidas entre dos bocas silenciadas por el agua que destruye las ideas cuando atraviesa el espacio con corrientes de deseo, impulsos y fracasos.

Damos razones por las que escribimos, cantamos (yo no… que no canto), sentimos e incluso lloramos… Pero todo se resume en dos palabras: porque vivimos.

Lo se… yo escribo porque respiro a través de las palabras, llenan mis pulmones más que el propio oxígeno… dentro y fuera, consumo cada letra, cada frase con significado propio (el que yo le doy) aunque a veces carezcan de sentido. Me he acostumbrado y ahora prefiero lo abstracto, los días opacos con sentimientos no suprimidos del calendario para al final llegar a conclusiones varias:

      - Ni me entiendo yo ni soy capaz de entender a otros a través de tanta apariencia redactada con la sangre del miedo a no saber quienes somos, o a no querer saberlo. 

Y ahora… ¿Tanto tiempo ha pasado? Un año de absurdos comienzos y finales con testigos del éxito y el fracaso de vivir con un “espacio público” para un “público con poco espacio”. 

Sé, como único resultado verdadero (que no acertado), que mis manos han ocupado mi presencia y han escrito a través de mi, cerrando la puerta para aquel que no tenía permiso para entrar y merodear por esta cerca, cerca de mis huesos, mis ideas tachadas con la tiza y atravesadas con la punta de la flecha que me hace escupir palabras mientras vivo, hablo y respiro.  

Y como dijera hace un año al empezar esta locura llamada blog:

 

“El circo de la vida, bienvenidos”.  

 

30 de enero de 2009… y aún me cuesta escribir el nueve dentro y fuera de mi mente.



Acampada.

Fin de exámenes y aún tengo en rebajas las palabras y las frases que decoren con solvencia suficiente algún aspecto disforme del presente, que escriben y pronuncian estas letras contra la pantalla y mis ojos, que describen lo que ven en silencio y un rostro disfrazado del recuerdo de otros versos que inspiraban creatividad, recorriendo cada punto del cerebro que nos acompaña sin saber elegir, sin sentido, como en los viejos tiempos. Descansando de la vida, apartada a un lado, de los sueños con consecuencias desconocidas, de los apuntes y las clases, del presente en el pasado, del pasado en el presente, del futuro anónimo, anodino, de mis dedos, de palabras que abren heridas depurando la oscuridad del arma que dispara en la boca balas de fogueo, de la vela que nunca enciendo pero que observo cada día, perdida, iracunda, despertando de nuevo.

Esta noche preparando los bártulos para aparecer en una playa con tiendas de campañas incluidas. Al final nos veremos recreando lo que nunca ha sido vivido en primera persona para dejar de idealizar después, las historias que otras bocas ensucian decorando lo que fue y dejo de ser una experiencia más y menos satisfactoria que lo que hemos vivido realmente hasta ahora.

Y quien quiera entender que entienda, que yo hace tiempo que deje de comprenderme.

Estado: sonriendo.



Un día como otro cualquiera.
Mayo 4, 2008, 7:10 pm
Archivado en: Experimentando, Personal, Sintiendo, Vida, ecos sonrientes

Escuchando música R&B frente al ordenador, algo que me está contagiando mi hermano, y me gusta haber llegado hasta este punto, y me llevo las manos a la boca, abriéndola muy, muy fuerte, llenándola de aire al decirlo, porque sí, porque sea como sea, hemos llegado hasta aquí. Nadie ha tenido la culpa de haber cambiado, y aunque todo a veces, parezca distorsionado, visto como el reflejo gastado y vencido por el tiempo y las lágrimas que fueron derramadas y las que no derramamos a tiempo, yo me quedo aquí. La familia, eso que constituye lo que somos, lo que fuimos y lo que seremos, el pilar de nuestra vida, de nuestra existencia, el único espacio en el que de verdad me siento cómoda y satisfecha por cómo y quién soy.

Gracias, para bien, para mal, somos los que somos, imperfectos y únicos como el resto de seres humanos que nos rodean.

Ahora solo queda que me ate a esta silla, mirando fijamente aquello que realmente es y existe, evitando fabricar ojos rotos, rostros quebrados por la soledad de aquel que no asomó la cabeza a tiempo y seguir caminando, escuchando el ritmo de mis piernas al acercarse a la vida, tímidamente, como quién grita en una sala llena de cuerpos y oculta con las manos su rostro, por miedo.

Camina…

¿Quieres acompañarme? Te esperaré.



Placer número dos: La sonrisa.

Hoy, la sonrisa.

¡Vaya hombre! Creatividad en vena. ¿Recuerdan cuándo la selección española de baloncesto ganó el mundial y con ellos se hizo conocida la canción “el busto es mío”? Pues aquí está el protagonista:

“El busto es mío”

“La quiero” (tan, tan bueno).