“Es gente como yo la que abandona el planeta” (Aarón Sáez)
Zahara
Angela Biedma
Atravesando el aire, el viento y la distancia para llegar justo aquí, a este momento… ¿dónde estamos? ¿dónde fuimos? ¿qué nos queda?
Lluvia de ideas. Palabras. Sentimientos.
Y si te dijera que me he quedado enganchada a tu voz, ¿me creerías? ¿Cuánto tiempo hace que te escucho? ¿Cuántas veces me he dejado desgarrar a través de cada letra, a través de la respiración al otro lado del espacio que separa a esta tierra de otras tierras? ¿5 años? Te conocí cuando solo eras una voz sonando en mi mp3, cuando no tenías cara y tu nombre solo era eso, palabras. Y ahora, como a todo buen cantautor, sin conocerte, me has acompañado más allá de la realidad imaginada dentro de mi cabeza.
Hay tantos que rasgan corazones con las cuerdas de la voz, de la guitarra y del alma. Hoy me apetecía ponerle a él como ejemplo, al buen Luis Ramiro, pero, quizás algún día rompa fragmentos de mi vida y de las venas que me rodean deletreando cada letra de los nombres que cantan conmigo dentro de mi ordenador, de mi móvil o de mi mp3 (Sabina, Serrano, Marwan, Cesar Rodriguez, Chaouen, Fran Fernández, Jose Antonio Delgado, Paco Cifuentes, Miguel Dantart, Kiko Tovar, Lucas, Zahara e íncluso algún canario como Jesús Garriga o Luis Quintana… y tantos otros que componen el camino de vuelta a casa).
¿Canarias está tan lejos de Madrid o Andalucía?
… y la primera canción que creo que escuché de él:
Archivado en: Cantautores, Enrique Urquijo, LetrasPalabras, Los Secretos, Luis García Montero, Música, Pasado, Poesía, Quique González, Recuerda, Vida

Concierto Quique González y La Aristocracia del Barrio; Diciembre 2007

Concierto Quique González y La Aristocracia del Barrio; Diciembre 2007
Hace casi un año me encontraba sentada, cual ferviente seguidora de sonidos y palabras, sentenciadas a llegar a mis oídos en forma de cuchillos afilados, que abren venas para entrar y no salir de lo interno y lo privado de este alma empaquetada en papel de regalo (algo peligroso por estas fechas, a ver si me van a confundir con un juguete o con un iPod para algún niño malcriado). En fin, que ha pasado el tiempo y sin darme cuenta han caído las doce hojas que formaban cada mes del calendario. Sí, hace un año fui a un concierto de una forma inesperada y ahora ha venido a mi cabeza y ha tocado a la puerta otro recuerdo que quedó almacenado, ocupando cierto espacio en la memoria a largo plazo:
Yo (mi yo del pasado), sentada en una silla giratoria que lanzó a este cuerpo y a su mente cinco años al futuro (ahora llamado presente) en un viaje de ida sin retorno, me he visto atrapada por la esencia del aroma que fluye con el paso de los años, persiguiendo los restos de las piedras que dejé, quizás, a un lado del camino, con el único fin de regresar “allí donde quiero volver”, y por eso hoy, me recuerdo escuchando esta canción (“Aunque tu no lo sepas”) hace cinco años, en esa silla giratoria, con el cuerpo temblando y los dedos tiritando, descubriendo la mano que la escribió (Quique González), la voz que la cantó (Enrique Urquijo y/o Quique González) y el poeta que la inspiró (Luis García Montero).
Y aquí va el poema:
Aunque tu no lo sepas
Como la luz de un sueño,
que no raya en el mundo pero existe,
así he vivido yo
iluminado
esa parte de ti que no conoces,
la vida que has llevado junto a mis pensamientos…
Y aunque tú no lo sepas, yo te he visto
cruzar la puerta sin decir que no,
pedirme un cenicero, curiosear los libros,
responder al deseo de mis labios
con tus labios de whisky,
seguir mis pasos hasta el dormitorio.
También hemos hablado
en la cama, sin prisa, muchas tardes
esta cama de amor que no conoces,
la misma que se queda
fría cuanto te marchas.
Aunque tú no lo sepas te inventaba conmigo,
hicimos mil proyectos, paseamos
por todas las ciudades que te gustan,
recordamos canciones, elegimos renuncias,
aprendiendo los dos a convivir
entre la realidad y el pensamiento.
Espiada a la sombra de tu horario
o en la noche de un bar por mi sorpresa.
Así he vivido yo,
como la luz del sueño
que no recuerdas cuando te despiertas.
Aprovecho para recordar que “Los Secretos” han sacado un nuevo disco, para recomendar a Quique González y para animarles a leer un poco más de esos grandes poetas que, como Luis García Montero, aún graban cada una de sus letras repartidas por esquinas ocultas de mi cuerpo.
Tantas voces gritando y tantos oídos cerrados.
Mientras, me dispongo a levantarme y a seguir descubriendo cada uno de los versos que ha caído, que he perdido u olvidado distraída por las sombras que toman forma y comprimen cada huella que me invento para que nadie siga mis pasos.
Quizás, esta última razón y no otra, sea la que lleva a mis manos a escribir textos pseudolargos carentes del sentido suficiente si no soy yo quién interpreta cada palabra que conforma este esperpento personificado.
¿Te digo un “no-secreto”?
- A veces, ni tan siquiera yo, me atrevo a leerme demasiado.
Un cantautor y una canción que hace unos años suicidaban mis sentidos resucitándolos de nuevo. Y a veces, cuando me asomo a escondidas y miro hacia atrás, me tiemblan el cuerpo y las palabras llenas de recuerdo.
“La mejor forma de tener las cosas claras”
Me pierdo por temor a encontrarme.
Me buscan, pero ya estoy tan lejos.
Me cuesta pensar que me hago viejo,
y veo en mi reflejo que no soy como antes.
Es cierto, con poco me conformo
si mientras lo digo te desnudo.
Tú piensa que si hoy se acaba el mundo,
mañana no habrá nadie y ya no habrá futuro.
¿Y quién cree en el amor si apenas queda?
¿Buscarlo, acaso, es lo que uno debe?
Tendré que conformarme mientras pueda
con darle al corazón una y mil vueltas.
No tengo ni tiempo de explicarme,
ni ganas de darle muchas vueltas.
Intento dejar la puerta abierta a todas las propuestas,
hasta que alguien me agarre.
Los ojos a veces se me cierran cuando ando
camino del trabajo.
Mis manos aún huelen a cordura,
y hasta el sol me asegura que mereció la pena.
¿Y quién cree en el amor si apenas queda?
¿Buscarlo, acaso, es lo que uno debe?
Tendré que conformarme mientras pueda
con darle al corazón una y mil vueltas.
César Rodriguez.
Archivado en: Cantautores, Comedia, Música, Pequeños placeres diarios, Personal, Vida, ecos sonrientes
Hoy, la sonrisa.
¡Vaya hombre! Creatividad en vena. ¿Recuerdan cuándo la selección española de baloncesto ganó el mundial y con ellos se hizo conocida la canción “el busto es mío”? Pues aquí está el protagonista:
“El busto es mío”
“La quiero” (tan, tan bueno).
Archivado en: Arte, Cantautores, Cortos, Pequeños placeres diarios, Personal, Vida
Empezaré a escribir (no por orden de importancia y no solamente hoy) una lista con las nimiedades que completan el día a día para darles la relevancia necesaria y recordarlas, si cabe, como un acontecimiento aislado y maravilloso.
Son las pequeñas manías las que nos gritan muy de frente que aún estamos vivos, ilógicos pero respirando. Aspectos tales como doblar las hojas de los libros que nos hemos leído entre temblores nocturnos y lágrimas disecadas por el tiempo y por la intensidad ya malgastada, para trasladar esas líneas (o al menos, eso decimos o creemos) a otras hojas, libretas que permitan estampar en la memoria el sentido que le dimos a esas palabras, pero en mi caso, eso era antes, cuando la fuerza de voluntad ocupaba más espacio en mi vida. Ahora prefiero la posición en la que estoy, doblando hojas por el mero disfrute del momento aprovechado y así, cinco millones de horas después, elegir un libro cualquiera, el primero que se presente ante mis ojos o mis manos, abrirlo justo en donde deje la cicatriz, leer en busca de lo que me atrapó cinco millones de horas antes, y explorar en la herida recordándome a mi misma sintiendo aquello que ya creía no sentir.
Acaso, ¿es o no es maravilloso?
El regalo de hoy:
Una cantautora que recién descubrí hace unos días, Ángela Biedma… (Hay tantos cantautores que me envuelven de la mágia y me atrapan, que no se por cuál empezar, supongo que por eso pongo a alguien que prácticamente no conozco, para no atarme demasiado al comenzar).
Y un corto breve pero curioso.
Archivado en: Alcohol en vena, Arte, Cantautores, Desvaríos, El sin sentido, Experimentando, Idealizando, Magia, Música, Personal, Presente, Querido nadie, Sintiendo, Sueños, Vacío, Vida
Una noche a la que solo pueden seguirle unos puntos suspensivos.
Hasta hace un momento iba siguiendo a mis piernas de camino a mi guarida particular pensando en todo lo que había y no había sucedido en esta noche, llena de arte y de magia compartida entre la familia del café teatro 7 y los testigos del milagro de las emociones en directo inyectadas en las venas, llenando de aire el espacio que me falta para respirar siendo la persona que quizás deseé ser a veces.
Llega un momento en el que las palabras sobran porque solo escupen silencio y tu cuerpo no me basta como mero acompañante del desastre de mi existencia, de la existencia humana.
¿Será este vacío que me arrastra cada noche hacia el infierno en la tierra? ¿Serán mis ojos que se cierran cuando tú los miras? ¿Serán estas manos traicioneras que me engañan cada día? ¿Seré yo? ¿Serás tú? ¿Será la ansiedad que no tengo la que me obliga a devorar todas las noches la comida que si tengo en mi cuarto, a escondidas?
Te llamé y comenzamos este viaje. Llegamos antes de tiempo porque esta noche iba a ser especial. Salimos y cenamos un perrito convertido y bautizado como la tradición del día del cafe-teatro. Bebimos Dorada y más (Tropical en este caso). Sentimos, sufrimos, aplaudimos, cantamos y nos quedamos a las puertas del encuentro esta noche contigo, con nadie, con esa tarta de chocolate. Siempre deseamos más y más, y cada vez un poquito más.
Vimos como un cantautor puede enamorarse de “ojos grandes” con solo una sonrisa. El poder de la mirada y de los labios no ligados por las ansías del encuentro. Arte. Arte. Arte. Belleza sin serlo, crearla. Poesía. Teatro. Voces. Vida. Bocas hablando hacía unos ojos. Ojos mirando hacía unos cuerpos. Cuerpos moviéndose al ritmo de cada sombra, sin música, con ecos. Descubrir que existen personas capaces de subirse a un escenario, con miedo sin aparentarlo. Recuerda Rocío, todo es cuestión de apariencias. Llamar y desvelar la sorpresa (Carmen y Eva en la ciudad y yo sin poder ir a verlas… gracias). Fran y África conmigo (y Anna), viviendo y experimentando a cada segundo la fuerza que tienen las palabras, el movimiento y la imagen. Las personas que restan importancia al cuerpo y lo perciben como una máquina que genera movimientos capaces de provocar emociones en nuestros rostros.
Y ya lo echo de menos. Quién pudiera llegar a ser como ellos o al menos intentarlo. Personas que nacen para ser observadas y otras que son observadores de la esencia de la creación. Me conformo con el papel que tengo… acaso, ¿tú no?
Quién pudíera ser un “tú” por esta noche y cambiar el “yo-mi-me-conmigo” por el “tu-ti-te-contigo”. En fin, se hace tarde y mañana vuelve a ser domingo. Buenas noches para los rezagados y buenos días para los extremadamente madrugadores.
Si ya de por sí me cuesta a veces escribir lo que pienso, después de algunas cervezas de más, no entiendo ni las palabras que mis dedos insisten en teclear en el ordenador. Lo siento (y no).
Archivado en: Cantautores, Experimentando, Idealizando, Música, Personal, Presente, Recuerda, Sintiendo, Sueños, Vida
¿Cuál es nuestro objetivo al mirarte directamente a los ojos?
Lo siento, sí. Cada vez que intentaba buscarte, tú apartabas la mirada en busca de otros rostros fieles a los que enredar y confundir entre sentimientos varios y mezcolanzas. Y es cierto, te he elegido a ti para acompañarme de camino a la facultad y hacerme más sencilla la tarea de sonreírle a la gente extraña. Te he elegido para seguirme hasta la cama y cantarme muy bajito por las noches un repertorio de canciones que queman el alma, el cuerpo y las ansías. Te he elegido para ducharme “contigo”, para imaginar como sería conocer a alguien así y querer hacerlo. Porque se que tal vez esté idealizando los rasgos de una persona que quizás no eres, pero ¿qué le voy a hacer si cuando te veo, te escucho, te siento… solo veo la mitad de ti que quieres mostrar al exterior?
Gracias por noches fantásticas como esta. Una vez más, te has superado a ti mismo.