Sueños de juventud
Viernes por la tarde después de hacer un examen catastrófico y me encuentro con esta película y esta canción…
Viernes por la noche y me encuentro con “El sueño de Valentín”
(Así si merece la pena respirar, aunque sea de a poquito)
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Como lágrimas rotas, secas, apuñaladas y llenas de indecisión…
Y decidir… ¿por qué costará tanto saber qué decir, qué hacer o a dónde ir… ?
Pienso luego práctico la esencia del raciocinio,
existo luego respiro y vivo,
camino luego insisto,
pero… esta respiración, el hecho de estar estar vivo y viviendo en gerundio, el hecho de caminar e insistir, no cuentan si a la hora de la verdad me acerco al abismo, extiendo la mano, rozo el peligro y me doy la vuelta huyendo de cualquier opción que pudiera arrastrarme hacia el caos que realmente no es ni existe… porque es así, seamos serios, tomemos las ideas principales e ignoremos el resto… ¿qué me impide llegar a… ? bueno… esto es otra historia y hoy no me apetece desnudarme demasiado ante los ojos curiosos de nadie… por respeto… me callo.
Mordiendo palabras
Noviembre 25, 2009, 1:54 am
Archivado en: Desvaríos
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Si me dedico a morder palabras es porque muero en cada intento de escribirte, porque una letra cuando sigue a otra letra puede llegar a construir imperios, y siempre he tenido miedo de lo grande, ya ves, yo… que soy tan pequeñita, que el golpe contra la imagen que me observa desde el suelo podría torturarme y silenciarme hasta arrastrarme al cierre de los ojos que ciega pero no mata, y atarme las manos a la espalda sin dejar espacio al cuerpo para sentirse y… ¿que quieres… ? necesito sentirme dentro… pero también necesito respirar entre otras sombras, alejada de estas piernas que, aún hoy, siguen insistiendo en rebotar contra mi cuerpo.
Será que he comprendido tanto en estas últimas 24 horas… pero ¿por qué conectar de repente con el pasado?
Aún así, persisto… sí, sonrío y que quede claro (ya sé que me repito, pero merece la pena disfrutarlo). Me encanta observar a las personas que caminan conmigo por la calle, imaginarme su historia, su vida… ¡oye!, por favor, si alguna vez te encuentras conmigo caminando, no te limites a conformarte con tu papel de marioneta y sonríe… ese es mi esfuerzo de cada día… sonreírte.
Atropellando al tiempo
Noviembre 22, 2009, 5:10 pm
Archivado en: Descubriendo el mundo, Esperanza y vida, Palabras, Personal, Respirando, Sintiendo, Sonriendo, Viajes, Vida, equilibrio
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Los días corren una carrera de fondo y aguanta el que más puede y no el que más argumentos ofrece. Todavía siento el frío de Praga y el aliento de la nieve copulando con el viento de Viena. Aún me pesan las pestañas y las piernas de arrastrar tres cuerpos y un mismo presente cerca de las puertas de mi casa hace una semana, y de hablar con hombres uniformados para poner dos denuncias de robo en menos de tres semanas… pero… ¿qué le sucede al mundo? Mientras tanto, sigo recordando que estamos vivos, y que una vez, no hace tanto tiempo, éramos dos personas viajando y dibujando nuestros nombres, invisibles, en otras orillas lejanas a este silencio. Supongo que las consecuencias de aproximarse tanto a la utopía son parecidas a este sabor dulce y amargo que me arrastra a esta mezcla baldía de recuerdos. Y ya lo sé, no busco suficiencias en mi vida, me conformo con salir a la calle una noche cualquiera y llegar a reconocerte sin haberte hablado antes, y ser capaz de decirte: “¿me recuerdas?…” Lo curioso de sentirse así es escribir esta verborrea de palabras que me deja atontada y sin reflejos. Quizás sean demasiadas historias para tan poco tiempo o tal vez, pararse a pensar exige matarnos poco a poco, en silencio… y no me gusta y no lo entiendo. Vivir,… vivir es esto… ¿y eso era todo? Lo bueno es que a veces llueve y caminas por la calle, y la música te canta y observas la vida que viven los de fuera y sonríes, pero sonríes porque así, de repente, te encuentras en una calle que te habla y te dice cosas como en esta fotografía (justo esta frase tan utilizada) y no puedes evitarlo, y te lanzas a la vida, y vuelves a sonreír porque al final resulta que estar vivo es todo esto… y mucho más.
Supongo que si no escribo es porque estoy viviendo… (o porque nunca he sabido organizar bien el tiempo).
Viviendo

