Mirándome (a escondidas, desde lejos)


tic-tac
Marzo 29, 2008, 4:33 am
Archivado en: Desvaríos, El sin sentido, Personal, Querido nadie, Vida

Esperándote. En silencio.

Esperándome. Con miedo.

Quisiera ser capaz de…

… acércate y te lo digo al oído, bajito, no quiero que nadie me escuche al decirlo (ni tan siquiera yo misma).

Tic-Tac… *

Cuando se borran los recuerdos, ¿qué hacer con los restos de lo que permanece latente?

Se me escapan los sonidos de tu boca al sonreír y nada queda salvo el reloj recordándome a cada segundo la condena de la hora que no está, que termina, que se va sin avisar. Y son las cuatro y media de la madrugada y yo lo único que consigo es desvariar… 



20+1=21

cimg1197.jpg

¿Qué realidad puede transformar lo que veo cuando me mira el espejo?

Justo,

… v-e-i-n-t-i-u-n-o…

Veinte más uno.

Dos décadas y poco, muy poco, pero lo necesario para provocar algún cambio.

Y me siento como ayer, como cuando tenía quince años y ya creía que la vida se me escapaba, huyendo a oscuras, cada vez que pensaba en el tiempo sin mirar el reloj. Es cierto, hubo un momento en el que creí que mi vida se había “terminado” (a medias) cuando cumplí los 15… Eso de haber vivido tanto (y tan poco) en unos años y de repente tantos cambios que… no se, creo que fue allí, en ese instante, cuando saqué la bandera blanca (un cleenex en mi caso) y me rendí (al menos cinco minutos) pero lo suficiente para replantearme la vida una vez más.

Y ahora de nuevo enciendo el móvil esperando un cambio, me conecto (pero poco) solo para ver si te acuerdas de que hoy podemos volver a poner en paralelo nuestro camino.

Nunca me han gustado del todo este tipo de celebraciones pero las considero como un espacio, el paréntesis que consigue enlazarnos de nuevo mezclando nuestras vidas. Es la tregua que nos da el tiempo para escapar, al menos unos segundos y parar en seco, con el único fin de pensar en ti (en la otra persona), aunque dure escasos minutos, lo necesario para recuperarte (a ti) y lanzarte de una patada a MI presente. Creo que es eso, una de las pocas razones que hace que un día como hoy sea diferente al resto, y no lo es tanto el paso del tiempo.

Y así como empezó, terminó el día de hoy.

Gracias por dedicarme un minuto de sus vidas, es solo cuestión de recuerdos (ya sea de recuperarlos o de crear nuevos).

PD: Y me compré el Clipper porque mi “mamá” dice que un cumpleaños sin una tarta y un vaso de Clipper no es un cumpleaños… (aunque después se me quedara encima de la cama olvidado)…



Sintiendo el vacío…

¿Sientes el vacío? Va avanzando poco a poco, en silencio, comienza a adaptarse a tus manos y a tus huesos. Va creciendo y devorando cada centímetro de tu cuerpo, cada espacio hasta transformarlo todo en ausencias permanentes. ¿Cómo puede ser que en una noche de palabras, recuerdos, frases con y sin sentido, cerveza, miradas, creencias y faltas de creencias, me sintiera tan plena y como consecuencia ahora me sienta tan vacía, tan hueca? ¿Cómo podemos ser tan egoístas? ¿tan inconformistas? Hoy me he sentido otra persona por un rato y quizás, el problema está en que me ha gustado ser ella, esa otra distinta a mi.

¿Será que los finales me recuerdan la presencia del vacío que siempre queda latente en cada beso? ¿en cada encuentro? Nunca nos acostumbraremos a las despedidas (no solo a los finales, nunca me acostumbraré a los inicios, me siento tan ridícula, tan perdida en un silencio no del todo voluntario).

Me ha gustado ir al cine con el y con ella, encontrarme con Pilar y que ellos se encontraran con otros cuerpos que recuerdan que el pasado puede seguir formando parte del presente, gente de su universidad primero y tres caritas del colegio después, que nos acompañaron toda la noche con una buena conversación. Por ello se más historias de ti y te conozco un poco más, como a ellos.

Y ahora, ahora el vacío me grita frente al espejo rompiendo el equilibrio, ¿será que nunca es suficiente?…

No quiero volver (allí) pero tampoco quiero quedarme (aquí)… Es la sensación de no encontrar el lugar, el tiempo o la persona, no encontrarte a ti y no verme a mi en ningún sitio.



Recuperando instantes que creía perdidos
Marzo 21, 2008, 3:52 am
Archivado en: Desvaríos, Experimentando, Personal, Presente, Recuerda, Sintiendo, Vida

Hablar contigo. Mirarte. Observarte para comprenderte. Ver como te mueves, como hablas, como actúas frente a otras miradas cercanas a tu sombra. Mover la posición de mis ojos para captar tus cambios. Ha pasado demasiado tiempo y me dices que soy yo la que no quiere verte. Ya lo se, mi problema está en que nunca aviso. No quiero dejar huellas de mi presencia entre tus brazos, y se que piensas que yo también he cambiado. Transformaciones difusas hacía “destinos” desconocidos. En esencia, quiero verte y no. Soy dos personas encerradas en un solo cuerpo. Una, lucha para hallarte y otra, apoya el silencio y mi cara como único reflejo en el espejo, para no encontrarte cerca por si mis miedos suplican demasiado para desaparecer de nuevo, entre el grito ahogado del espanto y los ojos color rojo, de sangre que no llora pero duele.

En definitiva y temblando, me ha gustado encontrarme con tantas caras que soñé en otra vida no tan lejana a esta. Recuperando instantes que creí perdidos entre mis ganas de borrar el pasado o de guardarlo bajo la única llave que pueda soportar el peso del paso del tiempo en sus hombros cansados.

Para ti, para todas las personas que un día, no hace tanto tiempo, soñaron con vidas parecidas a las nuestras o para los que aún buscan su lugar en el mundo, un mundo dispuesto a no mostrar fácilmente el camino hacia lo que se considera su destino, escrito o no en una servilleta de papel usada.

Me costó engancharme a la idea de seguirte hasta el reencuentro y ahora me alegro de haber obviado las dificultades que querían impedirme caminar rumbo a tus ojos y tu mente.

*No se porqué me empeño en escribir en segunda persona del singular cuando debería estar en tercera del plural. He escrito esto pensando en tantos rostros como uñas hay en mi mano derecha (o en la izquierda, que no es lo mismo, pero es igual).



Cuando la vida tiembla en cada esquina

foto-508.jpg

Desconectada del mundo por un rato; Tarea: P–E-N–S-A–N-D–O…

Y ya lo se, nadie tiene la culpa. No debo cargar en ti más de lo que tú ya puedas aguantar, pero a veces se me olvida y espero cada vez  un poco más.

No es tan sencillo como parecía al principio. Ahora se a quien le pertenecen las palabras que yo ya no digo, pero… cuesta tanto respirar a veces y al ver a los demás parece tan factible que me niego a observarles y me veo a mi misma desde fuera, temblando en cada esquina.

No quiero depender de nadie… de absolutamente nadie…

Y se que tú tampoco.

Te debo tanto que me odio por escribir (o pensar) estas palabras… Cada segundo un poco más.



Blade runner… ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?
Marzo 19, 2008, 3:01 am
Archivado en: Cine, Experimentando, Filosofía, Películas, Personal, Sintiendo, Vida

Más cosas para compartir contigo, y me gusta, ¿sabes? mirarte a la cara justo cuando estás enseñándole a alguien algo que crees que merece la pena conocer. Una noche de arepas, pan, chocolate, peces salados, película, sonrisas y pasión por algo que demuestra que aún somos seres humanos (o replicantes). Y ella sonriéndo en el fondo porque sabe que al menos lo intentó.

Gracias.

¿Qué decir de esta película? El diálogo lo dice por si solo; Las mejores frases:

“Me construyo amigos. Son juguetes. Mis amigos son juguetes. Los hago yo”

“La luz que brilla con el doble de intensidad dura la mitad de tiempo. Y tú has brillado con muchísima intensidad, Roy” (para ti señorita).

“Es toda una experiencia vivir con miedo, ¿verdad? Eso es lo que significa ser esclavo”.

“Yo he visto cosas que vosotros no creeríais. Atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto Rayos-C brillar en la oscuridad cerca de la Puerta de Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.”

“Todo lo que el quería eran las mismas respuestas que todos buscamos, ¿de dónde vengo? ¿a dónde voy? ¿cuánto tiempo me queda?”

Para quien le interese la versión original:

… ¿De dónde venimos…?

… ¿A dónde vamos…?



Olvidan-do

¿Y si me diera por pensar esta noche conmigo?

¿Me olvidaría de ti?



Ismael Serrano

¿Cuál es nuestro objetivo al mirarte directamente a los ojos?

Lo siento, sí. Cada vez que intentaba buscarte, tú apartabas la mirada en busca de otros rostros fieles a los que enredar y confundir entre sentimientos varios y mezcolanzas. Y es cierto, te he elegido a ti para acompañarme de camino a la facultad y hacerme más sencilla la tarea de sonreírle a la gente extraña. Te he elegido para seguirme hasta la cama y cantarme muy bajito por las noches un repertorio de canciones que queman el alma, el cuerpo y las ansías. Te he elegido para ducharme “contigo”, para imaginar como sería conocer a alguien así y querer hacerlo. Porque se que tal vez esté idealizando los rasgos de una persona que quizás no eres, pero ¿qué le voy a hacer si cuando te veo, te escucho, te siento… solo veo la mitad de ti que quieres mostrar al exterior?

Gracias por noches fantásticas como esta. Una vez más, te has superado a ti mismo.

¿Y por qué este vídeo? Porque creo que fue la primera canción que escuché de él hace muchísimos años y me recuerda a esa niña sentada en el asiento delantero de un coche, escuchando la radio y descubriendo y formando poco a poco lo que iba a conformar su futuro (y me veo a mi misma memorizando partes de la canción para no olvidarla, extractos como el siguiente: “pequeña criatura, la esencia más pura va en frasco pequeño, amor mío, ya lo se, el mismo recipiente también encierra veneno”. Precisamente fue este el que me enganchó y me atrajo hasta el día de hoy, este y la imagen de mi hermano “cantando” la canción de km0).

Podría escribir tantas, tantas cosas acerca de lo que me haces sentir…

(que me da miedo comenzar y ya no poder taparme la boca ni el alma y descomponerme y deshacerme en millones de piezas y perderlas para luego no poder volver a formar de nuevo el puzzle).



Ausencias atrapadas en recuerdos confusos

Cansada. Un párpado intenta traicionar a su gemelo cerrándose a destiempo. Me asfixian las ausencias de ti, el no encontrarte en ojos ajenos, el no toparme con una copia de alguien que finja ser un poco como tú, abstracto, difuso, distorsionado. Solo se que después de tanto, tengo sueño y ganas de desprenderme de algunas risas pasajeras clavadas en mis oídos, pegadas con “chinchetas” a mis orejas, grapadas, cosidas de recuerdo, preparadas para caer en desuso cuando me harte de fingir.

Las semanas se agotan bajo mis pies, el calendario me obliga a temer el paso del tiempo y yo, lo único que realmente deseo es salir de aquí, hablarte sin que me entiendas, escucharte aparentando ser más lista, más guapa, simulando estar más interesada en la vida para convencerme de que es cierto.

Hoy conseguí darme cuenta mientras mis piernas me llevaban de camino a “casa”, de que no se está tan mal aquí, que podríamos acostumbrarnos a esta vida a corto y a medio plazo, aunque claro, todo tiene un precio y hay que estar dispuesto a pagarlo. Evitando recordar ciertas caras, ciertos nombres o lugares o países o intensas ráfagas de felicidad no aprendida. Obviando la existencia de otro mundo ahí fuera. Al final las caras se asemejan, se repiten. Los nombres se vuelven comunes, todo se vuelve rutinario y monótono, como yo, como todos y ese es el problema (supongo).

Mañana vuelvo a encontrarme con la vida que se queda mirándome, paralizada, cada vez que la dejo abandonada en otra isla.

Semana Santa. Ponerse al día y descansar.

*Ya no se a quién busco cuando me miro al espejo, a quién le escribo estas palabras carentes de sentido alguno, ni porqué insisto en perseguir ausencias atrapadas en recuerdos confusos*



Quizás aún estemos a tiempo de volver… Tal vez sea mejor dejarlo así.

cimg1403.jpg

- Tía, corre que llegamos tarde y el tren se va.

- ¿Pero no te das cuenta? Nunca se va a volver a repetir esta foto, este momento.

Comienzan a difuminarse las ideas, a borrarse los recuerdos.

Quiero volver… ¿estamos a tiempo? Cogería la maleta, ¿sabes? la asiría con tanta fuerza que de un solo salto llegaría allí con ella y seguiría en pie esperándote.

Foto: Anochecer en Brujas, Bélgica.